*.-El líder del Cártel de Sinaloa, que será sentenciado a cadena perpetua el 20 de julio en Nueva York, detalla su primera siembra de marihuana y pide cumplir condena lejos de “El Chapo”
Ismael “El Mayo” Zambada García, cofundador del Cártel de Sinaloa, confesó por primera vez en un documento judicial cómo inició en el narcotráfico: a los 19 años, tras la muerte de su padre y marcado por la pobreza, sembró marihuana oculta entre maizales en la sierra de Sinaloa.
El relato forma parte de un memorándum presentado este lunes 6 de julio por su abogado, Frank Pérez, ante el juez Brian M. Cogan, quien dictará sentencia de cadena perpetua el próximo 20 de julio en una corte federal de Nueva York.
Zambada nació el 30 de enero de 1950 en una comunidad rural de Sinaloa. Segundo de siete hijos y el mayor de los varones, dejó la escuela a los 12 años cuando su padre murió de cáncer cerebral. Como hijo mayor, tuvo que hacerse cargo de la granja familiar para alimentar a sus hermanos.
A los 15 años trabajó para su tío en una carnicería y siguió cultivando maíz y cuidando ganado. En 1968, a los 18, se casó con Rosario Niebla, con quien tuvo cinco hijos. Un año después, un amigo lo llevó a la sierra. Sembraron marihuana camuflada entre hileras de maíz. La primera cosecha rindió 60 libras, que vendió a 180 pesos por kilo, unos 15 dólares de la época.
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“Fue una escalada gradual”, señala el documento. Cada temporada sembró un poco más, sin dejar de cultivar maíz ni criar ganado. En ese proceso conoció a otros sinaloenses vinculados al tráfico de marihuana y opio. Su ascenso al liderazgo del narco tomó décadas. “No fue previsto por el acusado ni por otros”, dice la defensa.
Teresa Zambada, una de sus 16 hijos, declaró al oficial de libertad condicional que su padre “no aspiraba a convertirse en lo que se convirtió, con esa magnitud”.
Zambada, de 76 años, se declaró culpable en agosto de 2025. No cooperó con el gobierno de EU ni pidió reducción de pena. Sin embargo, solicita cumplir su sentencia en una instalación médica federal como FMC Butner, Rochester o Springfield, debido a múltiples padecimientos relacionados con su edad.
La defensa aclara que no busca trato preferente ni una prisión de baja seguridad. Argumenta que el juez puede recomendar el tipo de instalación y que la ley federal obliga al Buró de Prisiones a considerar esa recomendación.
“Reconozco el grave daño que las drogas ilegales han causado a la gente de Estados Unidos, de México y de otros lugares. También reconozco el costo humano de la violencia y la ilegalidad en que incurrió mi organización criminal. Asumo la responsabilidad por mi papel en todo ello y me disculpo con todos los que han sufrido”, declaró Zambada ante el oficial de libertad condicional.
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El capo no fue extraditado ni se entregó. El 25 de julio de 2024 fue atraído a una reunión en Sinaloa bajo el pretexto de mediar entre funcionarios. Ahí fue golpeado, atado y subido a un avión privado por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán. Aterrizó cerca de El Paso, Texas, donde autoridades estadounidenses lo detuvieron.
Desde entonces permanece en aislamiento total las 24 horas. La defensa destaca que Zambada se declaró culpable en dos expedientes, renunció a apelar y no presentó quejas por sus condiciones. Calculan que su decisión ahorró “millones, quizás decenas de millones de dólares” al sistema judicial, a diferencia del juicio de “El Chapo”, que duró 11 semanas con 30 testigos y costos millonarios en seguridad.
Ambos recibirán cadena perpetua. Pero la defensa de Zambada argumenta que enviarlo al mismo penal de máxima seguridad que Guzmán desincentivaría a futuros acusados a declararse culpables.
Decenas de cartas de personas de Sinaloa describen actos de ayuda o generosidad de Zambada a lo largo de los años, aunque la defensa precisa que el relato no se presenta como atenuante del crimen.
La audiencia de sentencia está programada para el 20 de julio. Zambada llegará con 76 años y un historial que comenzó con 60 libras de marihuana escondidas entre maíz.
