Veracruz se mantiene como una de las entidades más peligrosas para ejercer el periodismo en México. En los últimos 25 años, al menos 34 periodistas han sido asesinados, una cifra que refleja la violencia e impunidad que enfrentan quienes ejercen la labor informativa en el estado.
El caso más reciente es el del reportero de nota roja Luis Ángel López Valdez, asesinado a balazos en Poza Rica, así como la confirmación del homicidio de la periodista Roxana Ramírez, quien permanecía desaparecida tras haber sido privada de la libertad en el municipio de Nanchital.
De acuerdo con un recuento periodístico, las víctimas incluyen reporteros, fotógrafos, locutores, columnistas y directores de medios de comunicación. Los asesinatos se han registrado durante seis administraciones estatales, desde el gobierno de Miguel Alemán Velasco hasta el actual encabezado por Rocío Nahle García.
El periodo más violento para la prensa ocurrió entre 2010 y 2016, durante la administración de Javier Duarte de Ochoa, cuando fueron asesinados 18 periodistas, entre ellos Regina Martínez, Miguel Ángel López Velasco, Yolanda Ordaz, Víctor Manuel Báez, Gregorio Jiménez, Moisés Sánchez, Anabel Flores y Pedro Tamayo.
En la actual administración estatal también se han registrado hechos de alto impacto. Entre las víctimas se encuentran Carlos Leonardo Ramírez Castro, asesinado en enero de 2026 en Poza Rica pese a contar previamente con medidas de protección, y la fotoperiodista Avisack Douglas Coronado, quien murió tras un ataque armado durante el proceso electoral municipal de 2025 en Juan Rodríguez Clara.
La lista de periodistas asesinados en Veracruz incluye además a José Luis Arenas Gamboa, Jacinto Romero Flores, Julio Valdivia, María Elena Ferral, Celestino Ruiz Vázquez, Leobardo Vázquez Atzin, Gumaro Pérez Aguilando, Cándido Ríos Vázquez, Ricardo Monlui Cabrera, Manuel Torres González, Noel López Olguín, Raúl Gibb Guerrero y José Miranda Virgen, entre otros comunicadores cuyos casos continúan, en su mayoría, sin resolverse.
Organizaciones nacionales e internacionales defensoras de la libertad de expresión han señalado reiteradamente a Veracruz como uno de los estados con mayor riesgo para el ejercicio periodístico, al tiempo que han exigido investigaciones efectivas, castigo a los responsables y mayores mecanismos de protección para las y los comunicadores.
A más de dos décadas del primer asesinato documentado en este siglo, familiares, colegas y organismos de derechos humanos continúan reclamando justicia para las víctimas y garantías que permitan ejercer el periodismo sin violencia.
