sábado, mayo 9, 2026
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De filosofía y cosas peores

 

Michael Torresini

En alemán el diptongo eu se pronuncia oi, así como el diptongo ei se pronuncia ai. Siempre. Nada de las innumerables excepciones y matices fonéticas del inglés. Gutural y algo cacofónico que sea, el alemán es una lengua muy clara, un poco sobre la base sintáctica del latín. Por esto los filósofos más importantes de la modernidad son alemanes, porque se necesita de un idioma claro para expresar algo que no es claro para nada, para expresar algo que no se entiende claramente.
Así que lo que se lee Freud se pronuncia Froid, así como Einstein se pronuncia Ainstain y nuestra presidenta Shainbaum. Freud fue una piedra miliar imprescindible en el entendimiento de la medicina. Si Hipócrates fue su inventor, Freud fue lo que más nos ayudó a entendernos mejor.
Hasta al final del mil ochocientos, la medicina consideraba únicamente las enfermedades con manifestaciones orgánicas evidentes. Sin embargo, Sigmund Freud, un brillante médico austríaco, estaba destinado a cambiar esta comprensión limitada de la salud mental. Su encuentro con pacientes que presentaban síntomas sin causa orgánica aparente lo motivó a intentar entender cómo es el funcionamiento psíquico humano. De esta manera, observó que estas pacientes, mayormente mujeres diagnosticadas con histeria, experimentaban síntomas reales que iban más allá de lo puramente somático, sugiriendo una conexión profunda entre lo físico y lo mental.
Para su mejor entendimiento, lo compruebo con mi propia experiencia: si medito porque me da gana me baja la presión, pero si medito con la especifica finalidad de bajar la presión, esta se me sube por la fuerza del inconsciente que, precisamente por ser inconsciente, no es sujeto al dominio de la mente consciente, es decir a nuestra voluntad y sigue los miedos recónditos.
Antes de Freud la mente humana era simplemente consciente, con él se dividió en tres-consciente, inconsciente y una tercera parte que llamamos censor crítico. O ego, superego e id.
Pero para que el tema resulte fácilmente comprensible prefiero usar los primeros tres términos: El inconsciente es un almacén donde hay absolutamente todo lo que pasó en nuestra vida desde el día uno, si la información pasa al consciente, es decir si estamos consciente de ella depende de esta tercera parte que en la academia se llama censor crítico, pues es ella que deja o no deja que la información pase a nuestra mente consciente, es decir que la conozcamos.
Este contraste entre sus conocimientos previos de la neurología y las experiencias clínicas llevó a Freud a replantear su hipótesis. Si bien la neurología se centraba en los aspectos observables y materiales del cuerpo, percibió que había un aspecto del ser humano que escapaba a la observación directa: el inconsciente. Así, a medida que se adentraba en la psicología, comenzó a desarrollar una teoría revolucionaria, postulando que los trastornos mentales podían tener raíces profundas en conflictos internos no accesibles a la conciencia. Así, sugirió que la mente humana estaba gobernada por procesos mentales invisibles, irracionales e inconscientes que influían en el comportamiento de manera mucho más compleja que lo que la neurología de la época podía explicar.
El trabajo de Jean Charcot con hipnosis proporcionó a Freud herramientas conceptuales fundamentales para desarrollar su posterior teoría psicoanalítica, un tema muy interesante y malentendido la hipnosis que trataré la semana siguiente.
Sólo falta felicitar el nuevo papa León XIV, muy atinado a moderar Trump por ser americano nacionalizado en Peru.

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