Michael Torresini
La revolución impresionista: de Monet a Matisse del Museo de Arte de Dallas (Dallas Museum of Art) explora la fascinante historia del impresionismo, desde su nacimiento en 1874 hasta el legado que alcanzó en los primeros años del siglo XX. Contada completamente a través de las excepcionales colecciones del DMA, esta exposición revela los orígenes rebeldes del colectivo de artistas independientes conocido como “los impresionistas” y la revolución que crearon en el arte moderno. Etc., etc.
Hace rato que vi esta exposición por su traslado al Museo de las Bellas Artes, pero sustancialmente es una exposición de Dallas, sí donde mataron a Kennedy, en el centro de Texas, el estado que reúne perfectamente todo lo malo de EEUU. Ya saben, tipo John Wayne, con tiros fáciles y mente difícil, vaya, lo que se dice cerrados, prepotentes y brutos. Hace rato que la vi, pero sólo ahora hablo de ella porque me quedé disgustado por varias cosas, empezando con el mero título-…de Monet a Matisse: Monet es el mero mero, lo que dio origen a esta escuela de pintura con su cuadro Las impresiones del Alba. Matisse en cambio no es un impresionista, mientras hay decenas de impresionistas, hubieran dicho de Monet a Manet, de Monet a Renoir, pero no, dijeron de Monet a Matisse. Mi filípica, mi crítica severa a los texanos era necesaria para explicar esto.
Luego dicen que Matisse es francés cuando no es francés sino belga. El primer párrafo lo copié, hablan mucho y no dicen nada. O no dicen lo que cuenta, la mera causa de este impresionismo. Lo hago yo: M. Daguerre inventó el daguerrotipo que se volvió la cámara. Hasta entonces los pintores fueron los únicos capaces de retraer una imagen-y la cámara perfecciona su trabajo en unos segundos. Así destronados en el mundo de las imágenes, los pintores empezaron a pintar lo que se siente, las impresiones-y no solamente lo que se ve. Renoir es el otro gran maestro del impresionismo, casi siempre impresionista; Manet en cambio es lo que más pintó, desde impresionismo puro a impresionismo muy leve mezclado perfectamente con verismo-y algo de parecido se podría decir de Degas, con sus bailarinas impresionistas ma non troppo.
Matisse no es un impresionista, sino el exponente más importante de una corriente pictórica que empezó De Chirico que estaba todavía dando muestras en Roma cuando yo vivía allí en 1972 y 73. La que empezó De Chirico se le llama pintura metafísica, pero dado el significado muy resbaladizo de este término, se volvió, se mezcló con el surrealismo de Salvador Dalí y otros italianos como Carlo Carrá, y, precisamente, de Matisse.
No me gusta hablar de algo tan importante de manera tan fragmentaria, cómo ya dije repetidamente por la historia, hay que empezar desde el comienzo. Las estatuas las tenemos desde siempre, desde los griegos por lo menos. Pero la pintura no. ¿Por qué? Pues porque mármol siempre hubo, mientras que pintura no. De hecho, uno de los trabajos más pesados para los pintores era obtener la pintura. El primer pintor fue Cimabue y su más importante alumno Giotto. Estamos en Florencia, una ciudad gobernada por verdaderos Mecenas que ayudaban mucho los artistas. Acuérdense lo que más repito, que nada es sin causa. Pormenorizo en algo muy conocido en Italia: cuando el desconocido Giotto se presentó ofreciendo su trabajo a los Medici, ellos le pidieron de comprobar su habilidad, con que él trazó de un solo plumazo un perfecto circulo. Y por cierto estaba muy bien entrenado con los círculos, pues todos los que pintaba eran santos con la aureola, el resplandor o disco luminoso que suele representarse detrás de la cabeza de los santos. Estamos en el mil tres ciento y todavía falta un siglo para el renacimiento, la liberación desde el yugo dominador de la iglesia…
