Aunque el mes de julio ya comenzó, el estado de Veracruz aún no registra condiciones de canícula, informó el Comité Estatal de Meteorología, al señalar que las lluvias continúan dentro de los parámetros normales para esta temporada.
Durante la conferencia meteorológica semanal, la especialista Jessica Luna explicó que este fenómeno se caracteriza por una disminución temporal de las precipitaciones durante la temporada de lluvias, situación que hasta el momento no se ha observado en la entidad.
La meteoróloga indicó que, de acuerdo con el comportamiento climatológico, la canícula suele presentarse entre la segunda quincena de julio y la primera quincena de agosto; sin embargo, no existe una fecha exacta para su inicio, ya que depende de la evolución de las condiciones atmosféricas.
Para este año, los pronósticos indican que julio mantendrá lluvias dentro de lo normal, mientras que agosto podría registrar un déficit de precipitaciones, principalmente durante su primera mitad, periodo en el que aumentaría la probabilidad de que se establezca la canícula.
Jessica Luna aclaró que este fenómeno no significa la ausencia total de lluvias, sino una reducción temporal de las precipitaciones. Como consecuencia, disminuye la nubosidad, aumentan las horas de sol y pueden registrarse temperaturas más elevadas, aunque los valores máximos del año suelen presentarse entre abril y mayo.
Respecto a la intensidad de la canícula en 2026, el Comité Estatal de Meteorología señaló que aún es temprano para determinar su duración o severidad, ya que será necesario observar el comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas.
Asimismo, recordó que la creencia de que la canícula dura exactamente 40 días es un mito, pues en Veracruz puede extenderse desde una o dos semanas hasta cerca de un mes, dependiendo de las condiciones atmosféricas.
Ante este panorama, las autoridades recomendaron a la población mantenerse atenta a los pronósticos oficiales, mantenerse bien hidratada, evitar la exposición prolongada al sol y tomar precauciones para prevenir golpes de calor e incendios forestales durante los periodos de menor lluvia.
