El presidente Donald Trump confirmó que solicitó personalmente a la FIFA revisar la tarjeta roja impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun, decisión que derivó en el levantamiento del castigo y permitirá al jugador disputar el partido de octavos de final contra Bélgica este domingo.
Tras la intervención presidencial, la FIFA autorizó que Balogun fuera habilitado para el encuentro, desatando una fuerte controversia internacional por la injerencia política en decisiones arbitrales.
Desde el Despacho Oval, Trump defendió su postura y aseguró que únicamente pidió una revisión justa de la jugada. Calificó la acción sancionada como un “simple choque accidental de juego”.
Además, el mandatario cuestionó abiertamente la integridad del árbitro brasileño Raphael Claus, calificando su actuación de “sospechosa” e instó a los medios de comunicación a investigar a fondo sus antecedentes.
La Federación de Bélgica y la UEFA manifestaron su “total incredulidad” ante la resolución de la FIFA. Señalaron que la decisión vulnera gravemente la transparencia del arbitraje y del torneo mundialista.
En contraste, el director técnico de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, celebró la medida. La calificó como un “acto de justicia” tras el castigo que Balogun recibió en el partido previo.
Balogun había sido expulsado en fase de grupos, lo que originalmente lo dejaba fuera del duelo clave contra Bélgica. Con la intervención de la FIFA, estará disponible para el partido de octavos de final que se disputa este domingo.
