sábado, febrero 14, 2026
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LO ÚLTIMO

DE FILOSOFÍA Y COSAS PEORES

Michael Torresini

 

Mi última nota acabó acordándonos que el final de la vida es la felicidad, una aserción bastante obvia y hasta redundante-de allí a una inevitable pregunta: ¿Por qué muy seguido hay que leerme dos veces para poder entender claramente lo que digo, rebosante como es de significado? Por ejemplo, solamente la última vez hablé de nuestra realidad circunstante y dije que es imprescindible este adjetivo circunstante. ¿Por qué? Porque es sumamente importante entender la gran diferencia entre lo que es, la real realidad-en este caso el espacio irrestricto, y nuestra percepción de él en el ámbito de nuestro mundo ambiente. Una simple aclaración hará luz en mi pensamiento: un año-luz no es una medida de tiempo, sino de espacio-es la distancia que la luz cubre en un año-una cifra hiperbólica considerando que en un segundo da siete veces y media la vuelta alrededor de la tierra, es decir recorre tres ciento mil kilómetros. Una buena estropeada de párpados nos permitirá ver que este planeta es un puntito infinitesimal en el universo donde las distancia son medibles en millones de años-luz, es decir tan distantes que el tiempo se apodera del espacio encorvándolo…
Entonces cual es la razón de mi redundante aserción, que la finalidad de la vida es la felicidad y no el dinero. Mi clara conciencia que la gran mayoría de la gente no parece entenderlo; casi se podría decir que creen que su dios dinero funcionará también después de su muerte. Trump y su cuate Elon Musk siendo el ejemplo perfecto-y es muy importante Musk ya que no sólo es el hombre más rico del mundo, sino también muy inteligente, cotizó cómo 150 en un test. El hombre más rico de todo Latinoamérica, Carlos Slim sólo tiene la quinta parte de Musk-80 de los 400 mil millones de dólares, pero también tiene 85 años. ¿¡Por qué no se goza los pocos años que le quedan en lugar de buscar enriquecerse más?! Porque la codicia es incurable, lo dijo el Magister, Aristóteles, y os acuerdo que el aristotelismo fue la ley, la directiva a seguir durante mil quinientos años, hasta el renacimiento que acaba con el oscurantismo.
Así que repetimos una vez más lo que dije la última vez y digo desde siempre-que la sabiduría consiste en superponer la razón a los sentidos. Así desaparecen todos los problemas auto inflictos, es decir la mayoría, como la drogadicción y el alcoholismo-y se lo dice uno que se toma una cerveza en la tarde, un vaso de vino con la cena-uno u dos, y un whiskey al final del día-uno u dos, pues el tercer me asquea-probablemente porque se lo ordenó mi mente, la jefa… Pero no divaguemos más y simplemente preguntémonos cómo es posible que tanta gente tan inteligente no pueda aplicar la sabiduría a la codicia y suprimirla como simplemente estúpida y dañina. Porque no lo entienden, y si lo entienden, porque no lo hagan sigue sin contestar. Pero allí vamos otra vez a lo que más cuenta, que nada, absolutamente nada es sin causa, y tratemos de encontrar una razón por la codicia-y la única que hay es que es incurable. A esto me refiero cuando digo que Aristóteles es la ley.
A veces en el ambiente universitario de Milán nos divertíamos opinando acerca de cuál filósofo es el más importante, algo de muy difícil. Muchos se inclinan a considerar Sócrates el más importante ya sea en su momento que en absoluto por haber descubierto la constante de todo-la razón. Platón, su alumno es también importante si nada más por habernos escrito todo lo que dijo su maestro, y Aristóteles es más importante de su maestro hasta a decir “soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad”. De allí a ser el más prolífero, pues escribió sobre todo, toda rama del saber.

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