“No es la especie más fuerte ni la más inteligente la que sobrevive, sino la que mejor se adapta a los cambios”
El cambio es la transición o el paso de un estado, forma o situación a otra diferente. Implica movimiento, evolución y adaptación. Básicamente existen cuatro tipos de ideas sobre el cambio: El cambio social modifica las normas, los valores y las estructuras de una comunidad. El cambio económico se relaciona con el intercambio de bienes y el comercio, el cambio climático altera a largo plazo las temperaturas y los patrones del clima en el planeta y por último el cambio personal representa la modificación de hábitos o conductas ante situaciones de la vida. Es común que los seres humanos estemos constantemente esperando cambios para vivir mejor, sin embargo es muy importante tener en cuenta que no todos los cambios son buenos. Al final de la década de los noventa y principios del dos mil había una tendencia mundial para dotar de computadoras, tabletas electrónicas o teléfonos celulares a todas las escuelas, en algunos casos incluso se llegó a pensar que estos dispositivos podrían sustituir a los maestros y maestras dentro del aula. En México se abrió hace algunos años la posibilidad del uso generalizado de teléfonos celulares por parte de los alumnos dentro del salón de clase, muchos lo vieron como un cambio positivo que implicaba modernidad. Después de tres décadas se comprobó que el uso excesivo y sin control de la tecnología causa más problemas que beneficios. Primero fueron los países europeos los que empezaron a tomar medidas al respecto.
Por ejemplo en Francia el gobierno emitió normas para prohibir que niños y jóvenes de 15 años o menos puedan abrir cuentas de redes sociales, el gobierno francés también dio un plazo a las empresas creadoras para que eliminen todas las cuentas ya creadas que pertenecen a niños y jóvenes de ese rango de edad. En México hace algunas semanas la presidenta de la república también emitió una nueva normatividad que prohíbe el uso de dispositivos móviles en las escuelas de educación básica que incluye preescolar, primaria y secundaria.
Estas medidas no son producto de la casualidad sino más bien de los resultados negativos que se están teniendo en el aprendizaje escolar y en la conducta de niños y jóvenes.
El tiempo nos enseñó que no todos los cambios son para bien, hay que saber analizar las circunstancias para poder advertir cuando un cambio tiene probabilidades de ser bueno o si acaso puede ser en detrimento de la sociedad.
Varios gobiernos en el mundo -entre ellos el de México- están haciendo su parte para revertir la problemática que aqueja a las nuevas generaciones, sin embargo esto no será suficiente. Es muy necesario que los padres y madres de familia, y la sociedad en general hagamos la parte que nos corresponde. De muy poco servirá que el gobierno haya emitido lineamientos para prohibir el uso de teléfonos celulares en las escuelas, si los niños y jóvenes siguen pasando demasiadas horas frente a diversas pantallas en su casa. Los padres de familia debemos asumir la parte que nos corresponde y dedicar más tiempo a la educación e nuestros hijos. Desafortunadamente es triste ver como en ocasiones algunos papás le dan el teléfono móvil a su hijo pequeño durante muchas horas para entretenerlo, y entonces ellos evadir la responsabilidad de educarlo.
Es fundamental mencionar que el punto importante no está en prohibir el teléfono celular en el hogar, sino más bien está en poner reglas claras para que los niños y jóvenes lo usen con responsabilidad.
El teléfono en sí no es malo, lo malo está en el uso excesivo e inadecuado que se le da. Si realmente deseamos que las futuras generaciones sean personas de bien y que todos vivamos en una mejor sociedad; si deseamos que quienes hoy son niños y jóvenes vivan en el futuro como adultos responsables, entonces todos tenemos que asumir la gran tarea de educar bien.
En este tema los gobernantes ya están haciendo su parte, ahora los ciudadanos debemos hacer la nuestra.
