lunes, junio 8, 2026
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Día de la Libertad de Expresión

*.-Entre la nostalgia, la incertidumbre y el orgullo de ser periodista.
*.-Los retos que enfrentamos los periodistas en la era digital.

Noé Montalvo
Reportero de Crónica TB

Soy originario de Tierra Blanca, Veracruz, una ciudad cálida a veces muy chismosa pero siempre muy alegre, fiestera y hospitalaria.
Durante muchos años he tenido la oportunidad de recorrer caminos, cubrir acontecimientos, conocer personas y compartir historias que forman parte de la vida cotidiana de nuestras comunidades.
Hoy, 7 de junio, fecha en la que se conmemora el Día de la Libertad de Expresión, sinceramente considero que hay poco que celebrar para quienes nos formamos en el periodismo de libreta, lápiz, cámara fotográfica y largas jornadas de trabajo detrás de una noticia.
Vivimos tiempos en los que las redes sociales y los medios digitales han transformado por completo la forma de comunicar. Hoy cualquier persona puede publicar una fotografía, realizar una transmisión en vivo o compartir un video y convertirse de manera instantánea en una fuente de información.
La tecnología ha abierto nuevas posibilidades, pero también ha desplazado poco a poco a quienes dedicamos años de nuestra vida a aprender este oficio. Los periodistas, fotógrafos, reporteros, columnistas y comunicadores hemos visto cómo nuestra labor pierde espacios frente a plataformas digitales donde la inmediatez muchas veces supera a la investigación, la verificación y la experiencia.
Para muchos actores políticos y autoridades resulta más sencillo difundir información desde sus propias redes sociales que ofrecer entrevistas o utilizar espacios en radio, prensa escrita o televisión. La comunicación institucional ha cambiado y con ello también la relación con los medios tradicionales.
A esta realidad se suma otro factor que no puede ignorarse: el riesgo que implica ejercer el periodismo en nuestro país. Durante décadas, numerosos compañeros han desempeñado esta noble labor enfrentando presiones, amenazas y situaciones difíciles. Muchos de ellos dedicaron su vida a informar y hoy apenas son recordados.
La tecnología avanza tan rápido que en ocasiones parece borrar el rastro de quienes ayudaron a construir la historia de nuestras comunidades. Sin embargo, a pesar de todo, sigo convencido de que el periodista tiene y tendrá siempre un papel fundamental dentro de la sociedad.
Detrás de muchas de las noticias que recorren las redes sociales, detrás de las fotografías que se vuelven virales o de las historias que generan conversación pública, casi siempre existe el trabajo previo de alguien que estuvo en el lugar de los hechos, que investigó, que preguntó y que buscó la información.
Cuando un periodista consigue una primicia, una fotografía exclusiva, un video o un dato de interés público, esa información termina replicándose en distintos espacios y medios. Esa ha sido siempre la esencia de nuestro trabajo y es algo que quienes ejercemos esta profesión llevamos con orgullo.
Por ello quiero enviar un reconocimiento sincero a mis amigos, compañeros y colegas periodistas de Tierra Blanca, Soyaltepec, Tres Valles, Tuxtepec, Veracruz, Xalapa y de muchos otros lugares con quienes he coincidido a lo largo de los años.
Mi gratitud también para aquellos jefes, directores y editores que con sus exigencias, correcciones, llamados de atención y profesionalismo contribuyeron a nuestra formación. Gracias a ellos aprendimos a amar este oficio que no se estudia únicamente en las aulas, sino también en las calles, en las redacciones, en las coberturas y en el contacto diario con la sociedad.
Tal vez hoy no haya mucho que celebrar, pero sí mucho que recordar, reconocer y agradecer. Porque más allá de las plataformas, las tecnologías y los cambios de nuestro tiempo, el periodismo sigue siendo una vocación indispensable para una sociedad libre e informada.

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