MADRID DIA TRES (LOS LIBROS)
Inicia una semana papal, los feligreses del mundo arropan a su Santo Padre en tierra españolas, unos días en Madrid y otros en Barcelona y una provincia más. Mientras, entre 28 grados camino Madrid, anoche mismo fui a la que aquí llaman Chocolatería San Ginés, nombre de mi tío el notario de Villa Azueta, hermano de mi madre, Ginés Diez Fernández, que en paz descanse, Más que chocolatería yo mero le llamaría churrería, como la que tuvo en Orizaba una vez Tito, buenos churros. Aquí es un negocio afamado si uno va a Veracruz tienes que ir a La Parroquia por un lechero y canilla o bomba con mantequilla, en Madrid es visita obligada esta churrería, ha crecido endemoniadamente y trabaja las 24 horas del día, no deja de vender churros con chocolates o lo que se le quiera poner. Queda aquí cerca, a medio camino entre la Puerta del Sol y el Teatro Real, en pleno centro de Madrid. Presumen que venden cien mil churros al día, bajo su lema “Aquí siempre pasan cosas”. Con mi nieta Maraya compramos unos seis y nos los venimos comiendo caminando. La fundaron en 1894 y cuenta Wikipedia que al principio fue una librería, hay una a la entrada de ese pasillo, luego comenzaron a hacer los churros y ahora son de categoría plus.
LOS CUATRO LIBROS
Tomando esa calle Mayor de Plaza Isabel, donde está el Teatro Real, encontré un viejo librero, esta no es una librería de las gigantes, aunque bien surtida, se camina rumbo al hotel en Sol y en los estantes vi el libro de Javier Cercas, el escritor que le hizo el gran libro al Papa Francisco, hace nada Javier había festejado con los editores y periodistas del diario El País, que cumplían años, y le encomendaron a Cercas hacer un pequeño libro de 139 páginas y de 16.90 euros llamado “El periódico de la democracia”, en homenaje a aquel diario El País, que nació en mayo de 1976 escasamente a seis meses de la muerte de Franco, y Javier Cercas a 50 años de aquel momento del nacimiento del diario, asumió el reto de contar la historia de un país a través de su periódico, sin duda un homenaje a ese diario que aún circula entre los españoles y algunas partes del mundo.
Los otros que por ahí me embuchaqué fue uno de Gay Talese, “El silencio del héroe”, aquel periodista del New Yorker, que le asignaron escribir sobre personajes, “Brillante ejemplo de una época en que el periodismo era una forma de arte y Talese su Miguel Ángel”. Talese cuenta la historia de Mohamed Ali visitando a Fidel castro y de Joe Di Maggio en una viaje a China, donde se le pegó como estampa del Mundial, tiene también un clásico, “Sinatra esta resfriado”, la ocasión que iba a entrevistar a Sinatra y le dio un resfriado, ese escrito lo pueden leer en las redes, es una joya. Talese afirmaba que “Sinatra con catarro es Picasso sin colores o un Ferrari sin gasolina, solo que peor”.
En Granada fue su muerte. El tercer libro, porque solo llevo cuatro por el peso, es del gran Ian Gibson, el biógrafo más eficiente del poeta Federico García Lorca, se llama “No me encontraron”. La fosa de Lorca, crónica de un olvido. Parece imposible que no sepamos después de casi un siglo donde se encuentran los restos del poeta más grande de la historia universal y española. Gibson ha seguido unos otros libros sobre Lorca. Este debe ser histórico.
El más gordito de los libros, de 380 páginas, es de un gran escritor, Antony Beevor, inglés, “La caída de los Romanov”, llevando de personaje a Rasputín. Libro de 29.90 euros que seguro añadirá algo de lo que mucho se sabe a esa historia de los zares, que Rasputín mucho llevó a su caída y muerte y sacrificio y cambió la vida de Rusia y los zares, para que hoy llegara otro dictador llamado Vladimir Putin.
Ahí les cuento.
