De filosofía y cosas peores

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Recientemente, concluí mi nota diciendo que ya he dicho y repetido todo lo que hay que saber Y HACER PARA EVITAR ENFERMARSE, y que lo único que falta es ponerlo en práctica. Por esto, porque de veras no había algo de nuevo y muy importante por decir-y por no ser demasiado repetitivo y aburrido, me puse a divertir y divertirme con lo mío. Antes virtualmente todas mis notas eran imperecederas, pues no hablaban de lo que se pasa en un momento dado, como las demás, sino acerca de lo que se pasa siempre, es decir acerca de los rasgos de la naturaleza humana y de la sabiduría que se necesita para controlarlos y alinearlos con la lógica, la ética y el buen vivir. Lo último fue acerca de las féminas, que se quejan de muchas cosas, y ni se dan cuenta de lo más importante de todo: sus costumbres atávicas que las esclavizan como siervas de la casa y del machismo que incluye tener siempre dos camisas limpias al día para que el hombre se sienta bien… Aunque esto, como todo, finalmente es siempre una cuestión de cultura: una dentista, abogada o galena no creo sea sujeta tanto a esta costumbre, pues trabajando puede permitirse una mucama que se encargará de todo. Finalmente, la cultura atenúa todos los problemas del hombre, costumbres estúpidas incluidas…

Así que continuaré con el susurro de sabiduría de siempre, pues no sé si a todos les gustas saber la historia de la filosofía, pero no creo que haya alguien que no quiera ser más sabio-y si hablo de Aristóteles, de Kant o de Heidegger, lo hago en la medida mínima, necesaria y suficiente para poder obtener el efecto final deseado. Prácticamente, se podría decir que cada articulo es una sinopsis minimizada del librote de 400 página que escribí en Canadá, “Desde el pensamiento filosófico a la vida serena”. Sobra decirlo, sobra brutalmente, pero para los más reacios, les acuerdo que la finalidad justifica los medio. Pero antes de continuar con lo mío, voy a relatar un par de novedades acerca del coronavirus que creo valgan la pena. Expertos han estado en busca de fármacos que puedan atenuar la pandemia de Covid-19. Y aunque están en busca de algunos nuevos, hay otros fármacos que se usan para atender otros padecimientos, que nos pueden ayudar con esta pandemia infernal.  No creo que haya uno tan común y barato como la Aspirina, algo que se usa desde siempre para el mal de cabeza, y desde menos tiempo en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares, pues prácticamente diluye la sangre y los coágulos-y por lo mismo no se puede usar en caso de cirugía, extracción dental incluida. Para llevar a cabo el estudio se analizaron los datos de 10 mil 477 personas que tuvieron Covid-19 durante la primera ola, es decir entre el 1 de febrero y el 30 de junio del 2020.  Fue así que encontraron que el uso de aspirina para evitar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares se asoció con una probabilidad del 29 por ciento menos de infectarse por el nuevo coronavirus, en comparación con otras personas que no usaban este fármaco.

Pormenorizo al respecto por dos razones muy simples y claras: La Aspirina es muy asequible y barata, y ayuda EN LA PREVENCIÓN-y la prevención es mi caballo de batalla, razón principal de mi escaso interés para las vacunas. De hecho, hay otra vaina nueva al respecto: La semana pasada todos los países escandinavos e Italia prohibieron la de Astra Zeneca porque ha causado coágulos mortales en algunos recipientes, y ahora se juntaron también Alemania y Francia.

Podría criticar a López-Gatell que ayer hizo caso omiso al respecto, podría decir mucho más, pero lo que más cuenta, lo más interesante de todo es que esta horrible pandemia, es mucho peor de otras en gravedad, peligrosidad y número de los afectados, pero se puede evitar más fácilmente de otras enfermedades, pandemias o epidemias que sean. A diferencia de ellas, el coronavirus sólo se puede contraer POR LO QUE SALE DESDE LA BOCA DE OTROS. NO HAY QUE OLVIDARSE ESTO. ASÍ QUE, SI GUARDAMOS LA YA FAMOSÍSIMA SANA DISTANCIA, USAMOS SIEMPRE UN BUEN GUBREBOCAS CUANDO SALIMOS Y NOS LAVAMOS BIEN LAS MANOS AL REGRESAR, NUNCA NOS ENFERMAREMOS.