domingo, abril 19, 2026
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De filosofía y cosas peores

Michael Torresini

 

 

Hoy voy a hablar de una mujer increíble-muy amable y respetuosa-casi demasiado y muy inteligente. Acostumbrado como estoy a tener que repetir las cosas, al comienzo me quedé super complacido con esta señora que ya me había entendido perfectamente desde la primera vez. No sé exactamente donde viva, pero sé que tiene que viajar una hora usando la autopista para Coatzacoalcos -y con un taxi moto, como se usa frecuentemente en Colombia en áreas pobres. Últimamente he expresado la paradoja que viajan pacientes desde Minatitlán y no desde Tierra Blanca a Casas Palenque-tres kilómetros en lugar de 300. Esta señora viajó cien, pero valió la pena: hace meses se fue a Coatza donde vive su hija y acudió con un médico, especialista neurólogo creo, que sentenció brutalmente que tenía parálisis facial. Digo brutalmente porque la paciente, que, repito, es muy inteligente, no lo creía, se daba cuenta que no tenía parálisis…Con todo y sin alternativa, tomó la-o las, no sé bien, medicinas que le prescribió el médico-y con resultado absolutamente nulo.

Acudió conmigo con fuerte dolores de cuello y cabeza, continuos y casi constantes y ya desde la primera sesión se sintió bastante mejor; volvió hace dos días sintiéndose mejor aún-y hoy muy contenta sintiéndose casi bien. Tomando en consideración el viaje le ofrecí la posibilidad de quedarse así, aunque expresé mi opinión en favor de continuar para asegurar una curación permanente-a lo cual la inteligente y efectiva señora accedió. La parte lumbar había quedado, pero las cervicales eran el gran problema que, en mi opinión merecían más tratamientos-dos creo y que le costarán, dos cientos y cien pesitos respectivamente-y así olvidarse de la mala racha pasada.

No sería la primera vez que curo enfermedades que no puedo curar, ya que dichas enfermedades fueron percibidas en la cabeza de médicos incapaces…Hace varios años una paciente habitual me trajo su papá de 80 años que un médico sentenció con el Párkinson-en dos sesiones le quité el Parkinson realineando las cervicales. No es que yo cure el Párkinson, es que los médicos no saben decir No lo sé…

Estos son casos raros, los más frecuentes son de gente a la cual curo los riñones jajaja-es que allí le duele y piensan que sean los riñones. En este caso el error resultó positivo ya que acudieron a mí. Si hubiesen acudido con un médico probablemente le habría prescrito una tiazida, un diurético-que no se debe tomar si los riñones sirven bien. El concepto es universal, general: no hay que meterse con un órgano que sirve bien, hay que respetarlo, no molestarlo.

Que la columna sea la causa de problemas tan disparatados e inverosímiles está comprobado con el mero inicio de esta bendita quiropráctica: Corría el año 1890 y un tipo había vuelto sordo después un impacto, un tal Palmer de Toronto, Canadá le enderezó las cervicales y le volvió el oído. Al comienzo se pensaba fuese sólo un remedio para la sordera-nada de más falso, es un remedio contra cualquier problema causado por vértebras desalineadas.

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