LA ETERNA BARCELONA
Fiel a su costumbre de mantenerse en casa, como su patrón AMLO, a quien le daba tirria ir al extranjero a reunirse con sus homólogos, jefes de estado o de gobierno, la presidenta Sheinbaum se animó y se va a Barcelona con unos pocos anti trumpistas, aunque ella en la mañanera negó que sea un frente anti Trump.
Los viajes ilustran, decía Kamalucas, un filósofo de mi pueblo, y estos más, porque Barcelona, para algunos, es una ciudad más bella que Madrid (para mí no) y tiene su encanto y belleza, la Sagrada Familia de Gaudí y el Barcelona ahora eliminado de la Champions, pero no habrá turismo arrollador, van de pisa y corre al estilo de Fox: Comes unas tapas y un vinillo y te vas.
LA MIRA DE EL PAIS
Eso cuenta el diario español El País: Unas horas antes de tomar el avión para viajar a España, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha dado más detalles sobre la cumbre de gobiernos progresistas a la que asistirá el sábado. La mandataria ha anunciado que parte de la comitiva incluirá a la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, para participar en un primer encuentro con “movimientos progresistas”. A continuación, se celebrará la cumbre de jefes de Estado, a la que ha sido invitada por el anfitrión, el presidente español, Pedro Sánchez, sellando las paces diplomáticas tras años de tensión por la herencia colonial. La cumbre supone además un alineamiento con otros gobiernos progresistas en la región en medio del turbulento escenario internacional marcado por los ataques y la presión de Donald Trump sobre el continente. La presidenta ha evitado en todo caso cualquier palabra gruesa y durante su conferencia mañanera de este jueves ha afirmado que “no se trata de una reunión anti-Trump”.
La presidenta recordó el camino recorrido hasta consolidarse el viaje de este fin de semana. El detonante de la crisis fue la carta que Andrés Manuel López Obrador, antecesor y mentor de Sheinbaum, envió en 2019 al rey Felipe VI, en la que le reclamaba que pidiera disculpas por los desmanes contra los pueblos indígenas cometidos durante la Conquista de América. “Se molestaron”, dijo la mandataria recordando los inicios de la crisis, que derivó en que el rey español no fue invitado a la toma de protesta de Sheinbaum en 2024. Ya en los últimos meses, llegaron los gestos de acercamiento de la mano de la cultura. El canciller español, José Manuel Albares, reconoció “la injusticia y el dolor” causados a los pueblos mexicanos originarios.
Bueno allá van, a esa parte de la España separatista. Alguna vez quien esto escribe, en los momentos más difíciles de cuando Barcelona y su gobierno querían la separación de España, me tocó encontrar esos días la guerra de los balcones, los que no querían la división portaban sus banderas, los separatistas, las otras. Era una guerra fratricida, entre hermanos. Eso al menos ya se detuvo.
Si vas a un restaurante te ponen la carta en catalán, les tienes que decir, oye tráeme la de español que estamos en España. Refunfuñan y se van hablado madre y media, pero hay que adecuarlos, sobre todo nosotros los turistas.
Cierta vez con un chofer me explicaba que él hablaba el catalán, pero que no lo sabía escribir, porque en la época de Franco estaba proscrito y en las escuelas prohibido enseñarles ese idioma. Ahora andaban al revés, prohibían el español y alababan el catalán.
Madre mía.
