Michael Torresini
Cuando un periodista de El Universal publicó las críticas que Carlos Monsiváis habría lanzado en contras de AMLO me quedé sorprendido, incrédulo. Cabe decir de antemano que al arraigarme aquí obviamente leí la crema de la producción literaria mexicana. Al respecto me acuerdo haber mencionado-y alabado mucho Juan José Arreola ya que no recibió la fama de Octavio Paz, Carlos Fuentes y tampoco la de Juan Rulfo, aunque su trabajo fue mejor y más completo de este conterráneo suyo.
Monsiváis por su parte tiene una idiosincrasia sobre todos sus colegas: todo su trabajo- escribió varios libros, pero todos fueron conectados con los personajes de la política y cultura mexicana-lo que me dio una razón extra de leerlo. Escritor, cronista y crítico, Monsiváis fue una figura clave de la crónica urbana, la crítica literaria y cinematográfica. A quince años de su partida, su trabajo sigue siendo uno de los más influyentes en México. No sabía nada de la política mexicana, pero era un buen conocedor de pintura-desde el mil cuatrocento a la fecha-y me parecieron muy atinadas sus críticas contra ya sea Diego Rivera que su celosa esposa Frida Kahlo. ¿Por qué Kaalo? Porque en alemán la H se aspira como en inglés, mientras que después de la vocal la dobla.
Pero vamos al punto focal, el hecho que siempre fue Monsiváis, digamos, más periodista e informador veraz que escritor. García Márquez empezó como periodista, pero luego dedicó toda su copiosa obra a su realismo mágico empezado por Franz Kafka. Todos sus libros fueron escritos en alemán y no en checo como uno pensaría por un escritor de Praga, Checoslovaquia. Aquí tenemos un buen ejemplo de lo que digo seguido, que no es posible ser culto sin saber la historia y la geografía que va de la mano con ella: Praga era parte del imperio austrohúngaro con capital en Viena, cuando se llamaba la ciudad más bella del mundo-todavía es muy bella, pero se percibe que su grandeza es parte del pasado-que colapsó al finalizar la Primera Guerra Mundial debido a tensiones nacionalistas y su derrota bélica…
En frente de mi tengo uno de los libros de Monsiváis, Amor Perdido de 350 páginas donde se lee una entrevista de las más escabrosas, la de Diaz Ordaz en la cual le pregunta lo inevitable, lo imprescindible acerca de la masacre de Tlatelolco: ¿Por qué? la respuesta de gran malparido fue “para salvar el país”. De ¿Qué? Remató Monsiváis-del desorden, del caos, de que se terminaran las libertades de que disfrutamos. En la real realidad salvó México de la democracia, digo yo, lo salvó, salvó de la justicia…
Cuando leí de críticas que Monsiváis habría movido a AMLO no lo creí y pasé a otras, no lo creí porque me acordé que Carlos Monsiváis y Andrés Manuel López Obrador compartieron una estrecha relación de respeto mutuo y afinidad ideológica, donde el intelectual respaldó constantemente los movimientos sociales de izquierda encabezados por el político tabasqueño-y aquí cabe lo que digo siempre, inclusive muy recientemente: la izquierda es la única forma correcta de gobernar un país con mucha desigualdad y pobreza, así como es redundante e innecesaria en países tan justos y civiles como los escandinavos.
