Michael Torresini
Ayer y por primera vez desde los más de 15 años que vivo aquí en Tierra Blanca alguien me solicitó mis servicios de filósofo. De hecho, cuando empecé a tener mucho éxito como quiropráctico cuando vivía por la vía, se me ocurrió hacer imprimir una tarjeta de filósofo-que era la copia de la que usaba en Boca donde vendía cultura más que quiropráctica. La describo: a la derecha, entre dos columnas griegas, había Sólo hay un bien, el conocimiento, sólo hay un mal, la ignorancia; si piensa que la cultura cueste cara, pregúntate cuánto cuesta la ignorancia, Sócrates. A lado había Dr. Michelangelo Torresini-filósofo. Cabe acordaros que solamente en el mundo de habla española se usa el apellido materno. En Italia, donde estudié filosofía era Michelangelo Torresini, mientras que una vez establecídome en Canadá agregué mi segundo nombre que ahora uso ya que práctico lo que estudié en Canadá-Michael. Antes decía: Filosofía, letras, historia, etc. y abajo: latín, inglés, francés, italiano y alemán. Y al final lo más emblemático: solución de cualquier problema debido a ignorancia. Aquí el significado es doble: si réproba en inglés te lo enseño, pero también si quiere matar a alguien te hago cambiar de opinión sobre la base de la pura inteligencia. Lo aclaro en el desarrollo de esto insólito tema ya que el concepto es lo mismo que me motivó a escribir mi columna De filosofía y cosas peores, que a su vez brota desde una frase muy sabia e importante de Baruch Spinoza que dice “el hombre hace unas cosas y otras las padece, en tanto que tengas ideas adecuadas las haces, y en tanto que las tengas inadecuadas las padeces. Para el cabal entendimiento y usufructo de mi audiencia, condenso las palabras de Espinoza en una máxima muy simple-que cualquier cosa se hace o no se hace según una hipotética balanza entre el pro y el contra, o si prefieren que la mente debe siempre ser al mando de nuestras acciones.
Desconozco cuales sean las razones de este señor para solicitar mi ayuda filosófica y no puedo decir más. Pero hay algo que quiero decir desde hace años y que nunca dije por temor de aparecer pedante. Bueno lo digo ahora ya que estoy tratando de aclarar un poco las cosas y nuestras acciones: aquí y solamente aquí la gente no te dice lo que quiere decirte en un mensaje-antes te da los buenos días y solamente cuando tú le contestas te lo dice. Quizá sea una forma de respeto, pero desobedece contundentemente a la lógica, a la razón, pues por esto se usan mensajes en lugar de llamadas, para dar al receptor la libertad-y el respeto de contestar cuando quiere. Vaya, sólo falta agregar otra máxima mía-que la costumbre es la gran traba de la libertad del hombre.
