La última y nos vamos. Camelot.
LA FURIA ROJA NO PUDO (ESPAÑA DIA DOCE)
Toda España esperaba el debut de su selección. Se topó con una pared de Cabo Verde, o algo así llamado. Por todo Madrid la euforia mundialista se veía, chicos y chicas portaban la bella y nueva camiseta de España. Los comentaristas dilucidaban sobre si su estrella, Lamine Yamal, debutaría, después de andar lesionado y de baja. Unos decían que no lo necesitaban, porque con lo que llevaban tenían para meter cuatro goles o más. Si era necesario, entraría Yamal, Ni una ni otra cosa ocurrió, cuando estaban sin su estrella, nada podían, se estrellaban con un portero increíble y, cuando lo metieron no pudo hacer nada. Es una vergüenza, decían aquí los españoles. Alguien me había dicho antes que si jugaban como lo hicieron en Puebla, se fueran despidiendo de ir a las finales, aunque lo de Puebla era una cascarita.
RUMBO A TOLEDO
Temprano, para regresar a ver el juego partimos a Toledo, la ciudad patrimonio Cultural de la Humanidad, única en el mundo donde se asentaron las tres culturas y la tierra del Greco, su pintor afamado. Sigue estando como se ve, bella y milenaria. El tren AVE nos lleva en casi 40 minutos, hacía un calor del demonio, tomar agua para no deshidratarse y el golpe de calor no lo atarantara a uno, como lo hace míster Trump con retirarles la VISA americana a los picudos de Morena, que andan liados con los narcotraficantes. Al llegar a su bella terminal todo en fierro, uno se asombra, aunque ya se haya venido unas varias veces. A la puerta está el camioncito turístico que por 20 euros por persona te va mostrando la ciudad y con un guía de audífono muestra esos encantos donde el río Tajo les atraviesa, como atraviesa media España. Se mira las catedrales y los monasterios y la ciudad desde el Mirador, se respira historia pura, entra uno a las tiendas de suvenir y sus joyas damasquinadas son unas bellezas, los abanicos y las gorras y las bolsas mandaderas, pulula mucho turismo, sus callejones empedrados y sus lugares para comer le dan un toque de la época del greco. Inolvidable. Es visita obligada a Toledo, les contaré pronto.
LA ULTIMA Y NOS VAMOS
Cierro estas 11 notas viajeras, que envié a los lectores notiverianos y de Crónica Tierra Blanca, mañana empaco y tomo el vuelo de regreso de Madrid a CDMX. Un poco con dificultades, porque por el capricho roñoso de Ya Saben Quién, el aeropuerto Juárez está pujando ahora con los turistas del Mundial y nos cambiaron vuelos a todas horas, tendremos un tiempo de espera de 6 horas en México para tomar el vuelo a Veracruz al Aeropuerto Jara. Ni hablar. Fueron días intensos visitando Barcelona, hermosísima, Segovia que fuimos un día y de remate Toledo, asentados en Madrid. Ahora a regresar a casa, a disfrutar la almohada de uno y a seguir contando historias, como dijo Marco Polo: “Y eso que no conté ni la mitad de lo que vi, porque sabía que no me creerían”.
Voy y llego y que Dios nos lleve con buenos vientos y llevar los recuerdos con nosotros de nuestra querida esposa y madre, Matilde, y del adorado hijo y hermano, Juan Carlos, ausentes pero presentes siempre aquí con nosotros. Dios los cuida bien a su lado. Descansan en paz.
