*.-La presidenta aseguró que hay diálogo activo con EE.UU. en seguridad, defensa y diplomacia; reitera que México busca coincidencias sin aceptar injerencias. “Vamos a seguir siendo buenos vecinos”, dijo.
La presidenta Claudia Sheinbaum descartó este lunes que el mandatario estadounidense Donald Trump esté detrás de una “ofensiva” contra México y atribuyó las recientes tensiones bilaterales a sectores de la ultraderecha de ambos países que, afirmó, buscan deteriorar la relación.
“Hay mucho diálogo con el gobierno de Estados Unidos. De hecho, les confieso que yo no creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva en distintos temas, no lo creo”, declaró durante su conferencia de prensa matutina.
Sheinbaum sostuvo que, pese a las diferencias surgidas en las últimas semanas por temas de seguridad, narcotráfico y presuntos actos de injerencia, la comunicación entre ambos gobiernos se mantiene activa.
“Lo que queremos es una buena relación con el gobierno de Estados Unidos y con todas sus áreas”, señaló.
Detalló que el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, mantiene contacto permanente con funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado, mientras que el gabinete de seguridad mexicano sostiene comunicación constante con sus contrapartes estadounidenses.
“Ultraderecha quiere mala relación”
La mandataria insistió en que las fricciones no deben atribuirse directamente a Trump.
“Yo creo que son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación, que haya mala relación con México. Que no están de acuerdo con el gobierno que encabezamos por razones ideológicas principalmente”, afirmó.
Añadió que esos grupos mantienen vínculos con sectores conservadores mexicanos que también buscan confrontar a su administración: “Esos sectores en México que se vinculan con sectores de derecha de todo el mundo y particularmente Estados Unidos, pues son los que se vinculan y buscan que no haya una buena relación entre nuestros países”.
Sheinbaum subrayó que México continuará la coordinación y cooperación en asuntos bilaterales, pero sin injerencias. “Vamos a seguir siendo buenos vecinos”, dijo.
Reconoció que pueden existir múltiples diferencias con EE.UU., pero el enfoque de su gobierno es buscar coincidencias para garantizar el bienestar del pueblo de México y de los connacionales en la Unión Americana, así como avanzar en relaciones comerciales y de otras índoles.
Para explicar los límites de la relación, usó una metáfora: México y EE.UU. son como dos vecinos que pueden convivir y divertirse juntos, pero el límite se cruza cuando uno intenta entrar a la casa del otro para apropiarse de los espacios y dictar cómo se dirige la familia. Ante esa injerencia, la postura de México es “un claro no”.
La presidenta citó como ejemplos de buena relación bilateral las épocas de Abraham Lincoln y Benito Juárez, así como de Franklin D. Roosevelt y Lázaro Cárdenas.
Aseguró que su gobierno pondrá la defensa de la soberanía y el respeto mutuo por encima de todo, evitando ceder ante sectores que buscan generar mala comunicación entre ambos países.
