martes, junio 2, 2026
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Sheinbaum endurece discurso contra EE.UU. en acto por dos años de su triunfo electoral

Con un tono inédito, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó este domingo un mitin en el Monumento a la Revolución para conmemorar el segundo aniversario de su victoria electoral. Ante miles de simpatizantes, la mandataria centró su discurso en la defensa de la soberanía nacional y cuestionó si Estados Unidos busca influir en las elecciones intermedias de 2027.

“Mexico no es piñata de nadie”, afirmó Sheinbaum al referirse a la solicitud de Washington para detener, con fines de extradición, al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a nueve funcionarios más por presunta colaboración con el Cártel de Sinaloa. La presidenta calificó la petición de “hecho sin precedentes” y criticó que se haya hecho “sin presentar públicamente pruebas”.

“¿Acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?”, preguntó desde el templete. “No son preguntas retóricas”. En esos comicios se renovarán cerca de 3 mil cargos locales y federales, incluidas las gubernaturas de 17 estados.

Sheinbaum acusó a “sectores conservadores, nacionales e internacionales” de querer descarrilar a su gobierno y lanzó señalamientos directos a los expresidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes este sábado participaron en un acto de apoyo a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos. La mandataria mantiene un pulso con Campos por la participación de agentes estadounidenses en un operativo contra un narcolaboratorio en esa entidad.

La presidenta también utilizó el acto para enumerar lo que considera los principales logros de su administración: inversión extranjera directa, una tasa de desempleo de 2.5%, la creación de casi 670 mil empleos, el “rescate” de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, la cobertura de Programas de Bienestar a 42.8 millones de personas, la entrega de medicamentos gratuitos y el desarrollo de infraestructura carretera. Todo, dijo, en contraste con los “gobiernos neoliberales”.

Aunque el evento fue presentado como un ejercicio de rendición de cuentas, la convocatoria funcionó como una medición de fuerza de Morena. La movilización se replicó en las 32 capitales del país. Dirigentes, gobernadores, legisladores y estructuras territoriales del partido trasladaron a militantes y simpatizantes al Monumento a la Revolución.

La concentración ocurre en un momento de presión para el oficialismo. Las acusaciones contra funcionarios de Sinaloa han sido utilizadas por la oposición para señalar a Morena como protector de cárteles. Al interior, el partido enfrenta reacomodos que han evidenciado fracturas por la distribución de poder y el ascenso de nuevas figuras.

Sheinbaum enmarcó el acto en la narrativa obradorista de una disputa entre el pueblo organizado y los sectores conservadores que buscan recuperar espacios. El tono se ha elevado tras la aprobación de una reforma constitucional que establece la injerencia extranjera como causal de nulidad de elecciones federales y locales.

La mandataria realizó su acto en el Monumento a la Revolución y no en el Zócalo, ocupado por un plantón de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). El ala disidente del magisterio mantiene un pliego petitorio y amenaza con extender sus protestas hasta el Mundial de Fútbol.

Para la oposición, la concentración confirma la dificultad de distinguir entre actos de gobierno y eventos partidistas. Para Morena, representa una demostración de capacidad de convocatoria y respaldo ciudadano a casi dos años de gestión, en medio de una crisis que ha impactado en la popularidad de la presidenta y del partido.

Más allá del discurso, el oficialismo buscó proyectar la imagen de una presidenta respaldada por su base social y dispuesta a cerrar filas ante las críticas, con una exhibición de fuerza política y electoral.

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