La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional tras el brote de ébola Bundibugyo detectado en la República Democrática del Congo. Autoridades sanitarias alertaron que el virus pudo circular durante semanas sin ser detectado y ya se han reportado fallecimientos, incluidos trabajadores de la salud, lo que ha generado preocupación por la propagación en hospitales y clínicas.
La cepa Bundibugyo es considerada una de las variantes más raras del ébola y solo había provocado brotes importantes en Uganda en 2007 y en el Congo en 2012. Expertos señalaron que actualmente no existe una vacuna o tratamiento aprobado específicamente para esta variante, aunque ya se analizan posibles terapias con antivirales y anticuerpos monoclonales.
La OMS recomendó no cerrar fronteras ni suspender viajes internacionales, argumentando que estas medidas podrían resultar ineficaces. En cambio, pidió reforzar la vigilancia epidemiológica, las pruebas de laboratorio y las medidas sanitarias, principalmente en la provincia de Ituri, donde se concentra el brote y existe alta movilidad de personas por actividades mineras.
Especialistas también advirtieron que los recortes internacionales a programas de salud y vigilancia podrían dificultar la respuesta ante este tipo de emergencias. Aunque el Congo tiene experiencia enfrentando brotes de ébola, factores como los conflictos armados, la precariedad hospitalaria y la desconfianza hacia las autoridades continúan complicando el control de la enfermedad.
