+.-Doña Isabel se gana la vida con la venta de dulces, juguitos, botellas de agua, juguetes.
+.-Pero también vendiendo frutas frescas.
Irene Terrones Ortiz
Reportera de Crónica TB
En la semana de cambios por nueva disposición de la SEP también fue de súplicas a las autoridades educativas para que no quiten a todos aquellos vendedores ambulantes que día a día ocupan un espacio para la venta, no solo de dulces o juguitos en caja, también ofrecen agua simple embotellada y la opción de que los niños consuman frutas en vasito.
Aquí la historia de Doña Isabel Terrones que con su puestecito se coloca todos los días afuera de la escuela primaria Artículo 123 sobre calle Independencia, ese lugar era de su hija recién fallecida.
Ahora con el compromiso de velar por sus nietos, ella busca la manera de llevar un ingreso a casa.
“Nos dieron indicaciones de no venderle dulces a los niños, de hecho tengo tapados los dulces, pero veo que algunos niños llegan en la mañana ya con dulces que no son los que uno vende aquí, eso es multa para la escuela, yo también tengo nietos y saben que no pueden llevar dulces ni nada de comida chatarra”.
Pero en el caso de ella como vendedor ambulante, su medio para ganarse la vida.
“Tengo que vender, claro respetando lo que dice la SEP, de hecho he estado metiendo frutas y no la vendo con los niños si la gente grande que pasa por aquí”.
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La indicacion que recibió Doña Isabel es que debe retirarse del lugar que ocupa frente a la escuela ya que, por ser zona federal tiene que estar libre de puestos ambulantes.
-¿Qué piensa hacer?-
“Pues no sé si enfrente los vecinos me dejen ponerme, tendría que hablar con ellos haber si están de acuerdo y allá es muy peligroso para los niños cruzar”.
Ella paga 12 pesos diarios por derecho de piso.
-¿Que le dice a las autoridades educativas y municipales para que la dejen seguir con su vendimia?-
“Que si me quitan de aquí frente a la escuela me dieran chance de correrme más adelante”, explica Doña Isabel que la dejen estar en la misma acera de la escuela pero en el límite.
“Me podría correr más adelante ya casi sobre el lindero para no estar enfrente pero que no me quiten de la acera”, es la súplica de quienes día a día se ganan la vida con la venta de dulces y chácharas afuera de las escuelas”.
Y como abuela, estoy de acuerdo en que nuestros niños ya no consuman comida chatarra, estamos dando la opción también de meter vasitos con frutas, zanahoria, jícama, pepino, agua simple, pero, por favor, que no nos quiten”.
