El Estadio Ciudad de México vivió una noche histórica. México goleó 3-0 a Chequia para cerrar perfecto la fase de grupos del Mundial 2026, pero el momento más emotivo llegó al minuto 77: Guillermo Ochoa ingresó al campo y desató una ovación de pie para disputar su sexta Copa del Mundo.
El arquero de 40 años, que comenzó en la banca, alcanzó una marca que solo un puñado de jugadores posee en la historia de los Mundiales. Al terminar el encuentro, visiblemente conmovido, habló en zona mixta sobre lo que significó este cierre.
“Le diría a ese niño llamado Guillermo Ochoa que no deje de creer en él, que siga así, porque le va a dejar huella a muchos niños, va a dejar huella por los países que pasó y que al final va a tener un final feliz en su casa”, declaró.
Ochoa reconoció que su retiro no fue planificado: “Todas mis apuestas y todas las canicas fueron para llegar a este mundial. Sabía que no iba a ser sencillo cuando supe que era en México, pues había que sacrificar muchas cosas. Se requiere constancia, dedicación y mucha, mucha soledad. Creo que salí bien recompensado”.
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Aseguró que el futbol le tenía preparada esta despedida: “No estaba planificado ni en la charla. La vida te lo va acomodando. Cerrar con broche de oro toda una trayectoria de más de 23 años… no puedo pedirle más al fútbol. De mi parte lo he dejado todo”.
El guardameta destacó el cariño que se lleva de cada país donde jugó: “En Francia se madrugaban para ver mis partidos. En España, Italia, Bélgica… eso es lo más bonito, lo que me llevo”.
Con goles de Mateo Chávez, Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo, el Tri venció 3-0 a Chequia y terminó como líder del Grupo A con paso perfecto: 2-0 a Sudáfrica, 1-0 a Corea del Sur y 3-0 a Chequia. Nueve puntos, cero goles en contra.
México jugará los dieciseisavos de final el 30 de junio, de nuevo en el Estadio Ciudad de México. El rival está por definirse, pero la afición ya tiene su momento para la historia: la ovación a Memo Ochoa, la leyenda que se despidió en casa.
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