Michael Torresini
Desde la sombra del impeachment, del desafuero, a ser reelecto más fuerte que nunca, plenipotenciario: Trump sigue con sus oprobios entre volver a Canadá su estado 51 y anexar a México. Bromas que sin embargo ilustran su postura general: Ya tiene todo listo para ubicar y deportar los ilegales-un montón, pero finalmente, pormenores aparte, lo que está haciendo es manejar la nación más rica del mundo como fuese un negocio: no cooperar para el bien de todos, sino vencer las batallas comerciales y enriquecerse. El problema principal y razón para llamarlo oprobio, o sea una verdadera vergüenza, es que el déficit o superávit de un escambio entre dos países no tiene nada a que ver con la deuda interna. Lo que estamos viendo aquí es que Trump quiere seguir teniendo la batuta en todo el mundo, con sus bases militares, navales y aéreas-y pretende que los demás se las paguen. Vaya, mejor cambiemos de tema.
Tristeza desde Trump y tristeza desde la quiropráctica: hago caminar gente en silla de rueda, soy el único médico que sólo cobra si obtiene resultado, soy el único médico que baja el cobro cada repetición que sea necesaria, seguido si la compañera de una paciente necesita de un tratamiento se lo ofrezco sin cobro, ni tengo problema alguno si alguien no completa-y no tengo pacientes. Así que mejor dejemos este tema a lado también y vamos a hablar de algo por medio del cual puedo alcanzar la meta, es decir curar sin la necesidad de la presencia del paciente, por este medio.
Uno de los problemas de salud del cual más se habla y que afecta a un gran sector de la población es el colesterol y los triglicéridos. Estos últimos son una directa consecuencia de lo que comemos y en el día a día. El colesterol en cambio es un proceso más lento y no es determinado solamente desde la dieta, o comer más colesterol de alta densidad que de baja; es que el colesterol que tenemos en la sangre es debido a otro factor distinto de la dieta, es debido a lo que nosotros mismos producimos y últimamente he encontrado una manera muy simple, deliciosa y barata para evitar que el colesterol que produzco se vaya en el torrente sanguíneo. Para esta finalidad necesito aclarar que los enzimas son los que permiten las funciones orgánicas, son los precursores de cualquier proceso biológico y no funcionan a temperaturas muy elevadas, por esto no podemos vivir a más de 42 grados…Espero haber captado vuestra atención.
Los tomates son muy saludables por muchas razones empezando con la prevención del cáncer. Tienen una sustancia llamada licopeno que posee la habilidad de inhabilitar los enzimas que llevan al hígado a procesar el colesterol y meterlo en el torrente sanguíneo. Yo siempre he tenido los triglicéridos y el colesterol altos. Los triglicéridos son normales ya desde tiempo con la dieta, y el colesterol lo está ahora ya que como mucha pasta en salsa de tomate-y casi más salsa que pasta para ingerir mucho licopeno ya que el tomate es una de la poca verdura que es más saludable cocida que cruda. Sólo se pica un kilo de tomate y se hace sudar en una satén grande y cubierta, demora como media hora, pero ustedes no tienen que hacer nada más que checar que se licúen uniformemente, unos chiles de árbol y caldo Knorr en lugar de sal. Una cebolla picada apena dorada complementa el plato: pasta al dente nadando en esta salsa y un poco de parmesano. Nunca pude bajar el colesterol como ahora y menos aún de una manera tan deliciosa.
