+.- Una lengua que se habla, una tradición que se practica y una historia que se transmite, es una identidad que permanece viva.
+.-A las mujeres indígenas más longevas se les reconoció por ser guardianas de su cultura y tradición.
Irene Terrones Ortiz
Reportera de Crónica TB
Con un llamado a preservar las lenguas, tradiciones, conocimientos y costumbres que dan identidad a los pueblos originarios, se llevó a cabo en la explanada del parque Juárez la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas y el Día Internacional de la Mujer Indígena.
El encuentro reunió a representantes de los pueblos originarios, mujeres y hombres indígenas, niñas, niños y jóvenes, así como Maestras, Maestros, autoridades ejidales, habitantes de las diferentes comunidades indígenas del Municipio de Tierra Blanca.
Un evento organizado por el área de cultura y en la que, por indicación del alcalde Lalo González se sumaron otras direcciones como educación que contó con la asistencia y participación de varias escuelas urbanas que dieron realce a la celebración de estas importantes fechas.
Durante su intervención, el director de Asuntos Indígenas, Willebaldo Cabrera Esteban, destacó que esta fecha representa una oportunidad para reconocer, valorar y fortalecer la riqueza cultural, histórica y humana de los pueblos originarios, quienes a través de generaciones han logrado conservar sus lenguas, tradiciones, conocimientos y costumbres, además de mantener una profunda relación con la tierra y la comunidad.
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De manera especial, resaltó el papel de las mujeres indígenas, a quienes reconoció como mujeres fuertes y trabajadoras, pero también como guardianas de la cultura, al desempeñar un papel fundamental en la transmisión de la lengua, las tradiciones, los valores y los conocimientos de sus pueblos.
Uno de los momentos más significativos de la celebración fue la entrega de reconocimientos a mujeres indígenas de mayor edad, quienes se han convertido en guardianas de la memoria y la identidad de sus comunidades, al conservar y continuar transmitiendo su lengua originaria a las nuevas generaciones.
Asimismo, fueron reconocidos habitantes de origen chinanteco que representan a sus comunidades, entre ellos quienes desempeñan cargos como Comisariados ejidales, reconociendo con ello su participación y representación dentro de los pueblos originarios. La celebración también permitió mostrar la riqueza cultural que permanece vigente en estas comunidades mediante una exposición gastronómica y artesanal.
Las mujeres chinantecas prepararon alimentos tradicionales como el caldo de piedra, tamales, moles y tortillas hechas a mano, utilizando incluso el tradicional fogón para compartir con los asistentes parte de sus costumbres.
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La cultura chinanteca también estuvo presente a través de sus prendas tradicionales, entre ellas los coloridos huipiles bordados, así como bolsos y blusas elaborados artesanalmente mediante distintas técnicas de bordado.
Originarios de Oaxaca, pero hoy arraigados en tierras veracruzanas, los integrantes de estas comunidades han adoptado también elementos de la cultura jarocha, sin dejar de preservar sus raíces, su lengua, su gastronomía, su vestimenta y sus usos y costumbres.
De esta manera, la celebración se convirtió en un encuentro de identidad y memoria, donde las nuevas generaciones tuvieron la oportunidad de acercarse a una cultura que permanece viva gracias al esfuerzo de hombres y mujeres que, generación tras generación, se niegan a dejar que sus raíces desaparezcan.
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