martes, junio 30, 2026
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116 días respirando veneno: comunidades de Las Choapas denuncian crisis sanitaria por pozo incendiado

Desde el pasado 5 de marzo, habitantes de comunidades como El Nacimiento, Francisco Villa, Plan de Iguala y Constitución Mexicana viven entre ruido, calor insoportable y una densa niebla con olor a hidrocarburo. La causa es el Pozo Krem-1, que explotó hace casi 116 días y cuyo incendio no ha sido controlado.

Los pobladores reportan que la antorcha del pozo provoca vibraciones en paredes y ventanas, temperaturas extremas desde las 10 de la mañana y un ruido descrito como “helicópteros despegando”. A esto se suman afectaciones a la salud: tos, dolor de garganta, irritación de ojos, dolor de cabeza, náuseas y problemas respiratorios, principalmente en niños y adultos mayores.

Rocío Lázaro Díaz relató que su padre, de 83 años, tuvo que abandonar su terreno en la zona limítrofe entre Nacimiento y Constitución. “Ahí tenía la única agua buena, pero ya no se puede estar. Arde la vista, la garganta, y el ruido es desesperante”, contó a Excélsior.

Rodolfo Ovando Contreras, del ejido Francisco Villa, aseguró: “Me siento malo hasta para suspirar. Me duelen los lomos, la nariz, la garganta, los ojos. Desde que empezó este humo”.

Aunque personal médico ha acudido a la zona, los pobladores afirman que solo diagnostican “gripa leve” y recetan paracetamol. Cruz Manueles, de El Nacimiento, señaló: “A partir de que el pozo explota, todos con tos, gripa, dolor de garganta. La mayoría de nuestros niños y ancianos con mucho dolor de cabeza y ojos irritados”.

Un integrante del equipo periodístico que cubrió la zona presentó los mismos síntomas. El diagnóstico médico fue intoxicación por hidrocarburo, con tratamiento de medicamentos y nebulizaciones por dos semanas.

Los habitantes también reportan contaminación en el arroyo que abastecía a varias comunidades. “Aquí se tomaba el agua, nos bañábamos. Ahora cada quien tiene que comprar o jalar de pozo”, explicó Manueles. Señalan que un día después de la explosión iniciaron derrames de hidrocarburo. Aunque Pemex colocó barreras, aseguran que no funcionaron y el crudo siguió su curso.

Campesinos de la región afirman que sus cultivos de maíz, frijol, arroz y piña no se dieron esta temporada. “Queremos que Pemex nos reconozca porque sí somos afectados”, indicaron.

En un informe del pasado 12 de junio, Petróleos Mexicanos aseguró que los trabajos para atender la contingencia habían concluido. La paraestatal sostuvo que los gases no afectan la calidad del aire y que no hay personas en riesgo porque no existen asentamientos humanos cerca.

Los pobladores contradicen esa versión. “No podemos creerle. Lo que ellos informan es diferente a lo que nosotros estamos sintiendo”, dijo Manueles. Las comunidades se encuentran a entre uno y tres kilómetros del pozo y exigen estudios de calidad del aire, del agua y una valoración médica especializada.

Mientras la fumarola sigue activa, los habitantes temen daños a largo plazo. “Aunque el fuego se apague y el humo se disipe, las afectaciones al medioambiente, nuestras tierras y nuestra salud seguirán empeorando sin que ninguna autoridad lo reconozca”, concluyeron.

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