El reciente asesinato de Francisco Baldelamar Vicencio, dirigente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) en Tamiahua, vuelve a encender las alarmas sobre la vulnerabilidad y el riesgo que corren los representantes de las principales organizaciones obreras en el estado.
Un recuento periodístico realizado por AVC revela una alarmante espiral de violencia: desde 2018 a la fecha, se documentan al menos 12 casos graves que involucran a líderes de la CATEM y de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). El saldo es devastador: nueve ataques mortales (con un saldo de 10 víctimas), dos intentos de homicidio con sobrevivientes y un proceso penal de alto perfil contra un fundador sindical.
Los hechos violentos se concentran principalmente en las regiones norte y sur de Veracruz, zonas clave donde ambos sindicatos disputan el control de sectores económicos estratégicos como el transporte de carga, la construcción y los servicios vinculados a la industria petrolera.
La cronología de los ataques mortales evidencia que la pugna por el territorio sindical se ha pagado con sangre:
Junio de 2026: Francisco Baldelamar Vicencio, líder de la CATEM en Tamiahua, es acribillado en la carretera Tuxpan-Tamiahua.
Marzo de 2026: Luis Alberto Gallardo (CTM) es asesinado a tiros frente a su casa en Ixhuatlán del Sureste; un joven que lo acompañaba resultó herido.
Junio de 2024: Guillermo Marcos Ruiz Tapia (CTM en Jáltipan) es ejecutado con arma de fuego en las calles de Oluta.
Junio de 2021: Carlos Molina Santiago (CTM en Sayula de Alemán) es privado de la libertad en su propio hogar; su cuerpo fue hallado horas después con huellas de tortura y múltiples impactos de bala.
Febrero de 2021: Javier Pulido Cano (CTM en Acayucan) es atacado directamente en sus oficinas de trabajo; falleció horas después en el hospital.
Octubre de 2021: Antonio Argüelles Guerrero, alias “El Tata” (líder regional de CATEM), es asesinado en Tempoal tras recibir al menos 11 disparos.
Noviembre de 2019: Víctor López Ruiz (FATEC-CTM) es acribillado junto a una mujer frente al Complejo Petroquímico Pajaritos, en Coatzacoalcos.
Junio de 2019: Miguel Ángel Said del Riego (CATEM en Las Choapas) es asesinado por sicarios a bordo de una motocicleta en el patio de su casa.
Febrero de 2018: La violencia alcanza a los familiares de los líderes con el homicidio de Édgar Bumas, hijo del delegado de transporte de la CTM en Nanchital, ocurrido en Coatzacoalcos.
No todos los ataques lograron su cometido mortal, dejando constancia de la gravedad de los atentados directos:
Juan Antonio Bautista López (Las Choapas, octubre de 2024): El dirigente sobrevivió a dos agresiones armadas el mismo día. En el segundo ataque, Bautista López repelió la agresión disparando en legítima defensa contra su atacante, una mujer que también resultó lesionada.
Jorge Alfredo Smith Torres (Coatzacoalcos, 2024): El delegado de la CTM y colaborador cercano del líder regional Carlos Vasconcelos fue atacado cerca de una tienda de conveniencia, sobreviviendo milagrosamente a impactos de bala en la cabeza y el abdomen.
La problemática no solo es externa. El ámbito judicial también ha tocado las cúpulas de estas organizaciones.
El empresario Jesús Ramón Ortiz Cisneros, identificado como pieza clave y fundador de la CATEM en Coatzacoalcos, enfrenta un complejo historial legal. Tras ser detenido en 2021 por portación de armas y ultrajes a la autoridad, obtuvo libertad condicional que posteriormente evadió, convirtiéndose en prófugo. En 2025 fue reaprehendido y actualmente enfrenta tras las rejas un proceso penal por delitos contra las instituciones de seguridad pública.
Analistas señalan que la violencia política y sindical en Veracruz está estrechamente ligada a la disputa por los contratos colectivos de obras de infraestructura pública, el control del transporte de materiales y las proveedurías del sector energético, un millonario mercado donde la CTM y la CATEM mantienen una intensa rivalidad histórica.
