Descacharrizando
Están descacharrizando
a las colonias del puerto
de lo que está a cielo abierto
y nomás está estorbando,
todo el mundo va dejando
en la calle su mugrero
que termina en botadero
donde anidan animales,
se tapan los albañales
y empieza el apestadero.
Dejan coches descompuestos
que ahí se van oxidando
y los van desvalijando
para usarlos de repuestos,
quedan botados los restos
que ya no dejan dinero,
y al caer el aguacero
en que las lluvias son fieras
revientan las coladeras
y empieza el inundadero.
En todo hogar se acumula
algo que nunca se usó
porque al verlo nos gustó
y en el ropero se amula,
le digo a mi doña, chula
no compres más tonterías
que están las tarjetas frías
ya ni pal mínimo alcanza,
y a gritos se me abalanza,
no dejaré mis manías.
Me pone Chencha sentado
a mecerme en la banqueta
cuando el sol está que aprieta
para que me vea oxidado,
con un letrero cuadrado
que dice, pepenador,
llévese a este por favor
para que lo aviente al kilo
y por fin de él me jubilo
pues friega que da pavor.
