Cinco años después del crimen que conmocionó a Veracruz y movilizó a todo el país, un juez de control emitió este jueves un fallo condenatorio contra Marlon “N”, declarándolo culpable del feminicidio de quien fuera su pareja, la joven estudiante Monserrat Bendimes Roldán.
La resolución penal se dictó tras la audiencia celebrada en los juzgados de la colonia Ortiz Rubio, en el puerto de Veracruz. Las autoridades judiciales confirmaron que será el próximo jueves 16 de julio cuando se lleve a cabo la audiencia de individualización de sanciones, donde se fijarán de manera oficial los años de cárcel que purgará el sentenciado, cuya condena podría alcanzar hasta los 70 años de prisión.
Los hechos se remontan a abril de 2021, cuando Monserrat Bendimes, de entonces 21 años y estudiante de Ingeniería Industrial en la Universidad del Valle de México (UVM), fue severamente golpeada por Marlon “N” al interior de su vivienda en el fraccionamiento Casas Tamsa, en Boca del Río. La agresión le provocó fracturas expuestas en el cráneo, el cuello y un brazo, lesiones que la mantuvieron seis días en estado crítico dentro del área de terapia intensiva. Antes de perder la vida el 23 de abril de ese mismo año, la joven logró señalar directamente a Marlon como su agresor.
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Tras el ataque, los padres del feminicida, identificados como Diana “N” y Jorge “N”, avisaron a la familia de Monserrat argumentando un supuesto “accidente” mientras trasladaban a la joven a un hospital privado. Posteriormente, Marlon se dio a la fuga, permaneciendo prófugo por más de un año hasta su entrega voluntaria en junio de 2022 en las oficinas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) en Xalapa, acorralado por los cateos ministeriales ejecutados en Yucatán. Sus padres también fueron detenidos provisionalmente por encubrimiento, aunque obtuvieron su libertad mediante un amparo federal.
El caso de Monserrat Bendimes marcó un precedente histórico en la legislación veracruzana. La indignación colectiva y las incesantes protestas de colectivos feministas impulsaron la aprobación de la reforma al Código Penal conocida como la Ley Monse. Esta iniciativa eliminó la protección y la absolución automática por parentesco, permitiendo que familiares directos u amigos que encubran, oculten o auxilien a un presunto feminicida sean sancionados penalmente, cerrando una de las brechas de impunidad más severas en el estado.
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