Medicamentos populares para la pérdida de peso y el control de la diabetes, como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, podrían contribuir a reducir el consumo no deseado de alcohol, de acuerdo con investigaciones científicas recientes.
Estos fármacos utilizan principios activos como la semaglutida o la tirzepatida, los cuales imitan el comportamiento de la hormona GLP-1 para suprimir el apetito y generar saciedad. A partir de estos mecanismos, la comunidad médica evalúa si la sustancia también influye sobre los circuitos cerebrales de recompensa asociados a la ingesta de sustancias adictivas, como el alcohol y la nicotina.
Diversos estudios académicos han comenzado a documentar estos efectos en ensayos controlados:
Universidad del Sur de California (USC): Un estudio encabezado por el especialista Christian Hendershot reveló que personas diagnosticadas con trastorno por consumo de alcohol (TCA) reportaron una disminución en el deseo de beber durante su tratamiento con semaglutida.
Universidad de Colorado Anschutz: Investigaciones enfocadas en el uso de medicamentos GLP-1 en presentación oral arrojaron indicios de una menor frecuencia en días de consumo excesivo de bebidas alcohólicas en pacientes con problemas leves a moderados.
Pese a los hallazgos, especialistas subrayan que los resultados no son homogéneos en todos los usuarios y que aún se requieren ensayos clínicos a mayor escala para determinar si estos fármacos pueden prescribirse formalmente como tratamiento para las adicciones. Asimismo, advierten sobre la necesidad de monitorear efectos secundarios como la pancreatitis, entre otros padecimientos gastrointestinales.
Aunque agencias reguladoras como la FDA o autoridades sanitarias locales aún no autorizan estos fármacos para tratar el alcoholismo, en algunas clínicas de Estados Unidos ya se han comenzado a recetar fuera de etiqueta (off-label) para este propósito.
El trastorno por consumo de alcohol es catalogado por organismos internacionales como el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) como un consumo nocivo a largo plazo asociado a cirrosis hepática, hipertensión y diversos tipos de cáncer. Por su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) destaca que esta adicción genera pérdida de control e incrementa el riesgo de accidentes de tráfico, caídas, violencia intrafamiliar e intentos de suicidio.
Cifras oficiales del Gobierno de México señalan que cerca de 20 millones de personas enfrentan un consumo problemático de alcohol en el país. Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) ubican a las siguientes entidades con los porcentajes más altos de consumo:
Aguascalientes: 62.9%
Ciudad de México: 56.2%
Baja California: 54.4%
Morelos: 52.6%
En el mercado mexicano existen cuatro opciones aprobadas para el control de peso: Wegovy, Saxenda, Mounjaro y fentermina, todas comercializadas de manera estricta bajo receta médica. A la fecha, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) no ha autorizado ninguno de estos fármacos para el tratamiento de adicciones.
