Durante su segundo Informe de Gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó que buscará el entendimiento comercial y en seguridad sin renunciar a la soberanía nacional.
Abordó la revisión del T-MEC, el respeto a los derechos de los migrantes y rechazó señalamientos sin pruebas contra funcionarios mexicanos.
En el marco de su segundo Informe de Gobierno desde el Palacio Nacional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, dirigió un firme mensaje sobre la relación bilateral con Estados Unidos, asegurando que, pese a las complicaciones recientes, la postura de su administración se mantendrá en el diálogo, la dignidad y la defensa de la soberanía.
“La relación con el gobierno de Estados Unidos ha tenido sus dificultades, pero hemos tomado la decisión de siempre buscar el entendimiento”, afirmó la mandataria, destacando que los acuerdos en materia de seguridad deben regirse bajo el respeto mutuo, la responsabilidad compartida y la cooperación sin subordinación.
«Cooperación no significa sometimiento. Amistad no significa renunciar a nuestros principios. Mientras yo tenga el honor de servir como presidenta de la República, defenderé con toda firmeza nuestra soberanía, nuestra dignidad y nuestra independencia», enfatizó Sheinbaum.
Durante su discurso, la jefa del Ejecutivo calificó como uno de los puntos “más dolorosos” las agresiones y el trato recibido por los connacionales en operativos migratorios en territorio estadounidense. Tras señalar el deceso de 17 mexicanos en dicho contexto, sostuvo que se dará seguimiento puntual a las denuncias interpuestas para exigir el pleno respeto a sus derechos humanos.
Asimismo, ante la creciente presión de Washington en el combate al narcotráfico y las acusaciones que vinculan a mandos locales con el crimen organizado —entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya—, la presidenta rechazó categóricamente los señalamientos al argumentar la falta de pruebas sustentadas.
En el terreno económico, Sheinbaum se mostró confiada en lograr un acuerdo sólido en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Recordó que existe un diálogo permanente entre la Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, y la representación comercial de Estados Unidos dirigida por Jamieson Greer.
Las conversaciones, que se reanudan este mes de septiembre tras la ronda sostenida en julio en la capital mexicana, centran sus prioridades en:
Reglas de origen para productos industriales.
Aranceles a las industrias automotriz, del acero y del aluminio.
Fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales y reducción de importaciones externas.
Con estas declaraciones, la presidenta marcó la pauta de la política exterior mexicana de cara a la segunda mitad de su gestión, priorizando la estabilidad económica de la región sin ceder en los principios de independencia nacional.
