A una década de que se descubriera el predio de Colinas de Santa Fe —considerado en su momento la fosa clandestina más grande de América Latina—, solo 25 cuerpos de los 302 hallados han sido identificados, denunció Lucía de los Ángeles Díaz Genao, fundadora del colectivo Solecito de Veracruz.
En el marco de las movilizaciones por el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la activista señaló el severo rezago en materia forense e investigación que prevalece en el caso. Explicó que la Fiscalía no cuenta con una carpeta de investigación integral sobre el sitio, sino únicamente con un registro “magro” de los hallazgos, lo que mantiene en la impunidad a los responsables de lo que catalogó como crímenes de lesa humanidad.
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Díaz Genao denunció además la falta de certeza sobre la ubicación actual de los restos recuperados, pues las versiones oficiales se contradicen entre dependencias locales y federales. Ante este panorama, el colectivo demandó la creación de una comisión de trabajo especializada —similar a la del caso Ayotzinapa— para esclarecer las circunstancias en las que las víctimas fueron sepultadas en la zona norte del puerto de Veracruz.
Las familias de las víctimas reiteraron cuatro exigencias centrales a las autoridades:
Identificación inmediata de los restos pendientes mediante avances genéticos.
Justicia y no simulación con investigaciones efectivas que lleven a la detención de los responsables.
Garantía de memoria y no repetición de estos hechos en la entidad.
Respeto y trato digno a los colectivos de búsqueda.
A este rezago se suma la falta de personas detenidas por los más de 200 restos óseos localizados posteriormente por el mismo colectivo en el área del Sistema Lagunar de Veracruz.
