Si quieres cambiar tu mundo sin cambiar tu, ese cambio jamás llegará.
Es frecuente escuchar a muchas personas decir que los niños y jóvenes de ahora ya no son como los de antes, exponen una serie de razones sobre las conductas del pasado contra las conductas del presente. Se dice por ejemplo que antes eran más respetuosas y más responsables que ahora. Sin embargo cuando analizamos a profundidad estos dichos podemos concluir que en algunas ocasiones hay una visión equivocada de los adultos sobre este tema.
Es importante tener presente que sin importar la época los niños y los jóvenes adolescentes presentan ciertas características de rebeldía, fue rebelde un adolescente del siglo pasado como es rebelde un adolescente en la actualidad. Seguramente en algún momento de su adolescencia o juventud nuestros abuelos también tuvieron ciertos rasgos de rebeldía -de la misma manera que ahora vemos a los jóvenes tenerla-. Incluso los que hoy somos adultos también presentamos esos rasgos de inestabilidad en el carácter cuando fuimos adolescentes, esto se debe a cambios hormonales naturales que se dan en la edad de la adolescencia sin importar la época en la que se viva.
En el pasado cuando un Maestro le decía al papá que su hijo reprobó un año escolar, el padre de familia decía: pues si mi hijo no aprendió lo que tenía que aprender repruébelo maestro; ahora si un niño o joven reprueba el tutor en lugar de analizar porque reprobó opta por enojarse con el maestro.
El niño que reprobó en el presente es igual que el niño que reprobó en el pasado, lo que ha cambiado es la conducta de los padres. Antes los hijos se sentaban a la mesa para comer y comían lo que su mamá servía para todos por igual, y punto, en la actualidad hay mamás jóvenes que tienen que hacer comida de acuerdo al gusto de cada quien porque si uno de sus hijos le dice que los alimentos que preparó no le agradan busca la forma de complacerlo.
En este caso también el niño o adolescente es igual que el del pasado, las que han cambiado son las mamás. En estos casos que los padres tratan de darle gusto en todo a sus hijos deben saber que cuando estos crezcan la vida no los va a tratar igual, la forma en la que actualmente se educa propicia que formemos personas débiles, y a los débiles la vida siempre los trata con mayor rudeza; por esta razón es importante que desde pequeños los niños y jóvenes aprendan que así como hay derechos también hay obligaciones, eso les ayudará a forjar su carácter.
Cuando fuimos niños los que hoy somos adultos nuestros padres nos educaron con reglas claras y nos enseñaron que el trabajo, el esfuerzo y la dedicación son las únicas formas de salir adelante con honestidad.
Desafortunadamente nosotros los adultos debemos reconocer que en la actualidad no estamos educando correctamente a las nuevas generaciones.
Si queremos que los niños y jóvenes de ahora cambien positivamente, entonces debemos empezar a cambiar nosotros los, si no ocurre lo segundo nunca ocurrirá lo primero.
