Michael Torresini
El ego es el peor enemigo de la inteligencia, al igual que el nacionalismo-y los dos juntos se pueden volver fobias resultantes en graves problemas-particularmente si se desarrollan en el hombre más importante del mundo. La última volada de Trump, una de las muchas, es de deportar los hijos de inmigrantes ilegales nacidos en EEUU. Los matrimonios con ciudadanos americanos los va a respetar parece, me lo dice el hecho que de repente hay una carrera de los inmigrantes a casarse. Así como hizo su madre, inmigrante ilegal que su padre americano y rico regularizó casándose con ella.
Él mismo está casado con una modelo de Liubliana, una ciudad cultural de casi tres ciento mil habitantes y la capital de Eslovenia que es conocida por sus bellas mujeres razón por la cual la visitaba seguido y una vez me llevé una a la cercana Italia por un mes. Trump hizo lo mismo, pero por siempre. Así que como gran final estamos viendo que el hijo de una inmigrante y el esposo de otra está dando la caza a los inmigrantes. No cómo antes sino mucho peor, con más animadversión, con más frenesí cuando él mismo es hijo de una inmigrante y finalmente todos son inmigrantes, todos menos que los Apaches, los Cherokees y las demás tribus de autóctones, más de quinientos, pero sólo el 3% de la población de la Unión. Todos los gringos son inmigrantes, menos esta minoría de nativos. I.E.: Hay más chinos en la costa pacífica porque fueron empleados para construir los ferrocarriles que empezaban, como todo, en el este. Estados Unidos es unido por inmigrantes de cada rincón del mundo. Son todos inmigrantes. Es sólo cuestión de cuantas generaciones regresamos.
Esta vez es más difícil la situación porque ahora es plenipotenciario, senado y cámara de representantes están con él, está con él el entero congreso de los Estados Unidos que se formó pocos años después la primera constitución del mundo y el mismo de la revolución francesa, el 1789. Faltan cuarenta días a su toma de posesión y ya estuvo hablando con todos y en todo lado-y ya eligiendo sus cooperadores 40 días antes de toma cargo, y escogiéndolos entre los más acérrimos enemigos de los inmigrantes-legales o no. Rubio siendo un perfecto ejemplo, un arquetipo, lo del cubano americanizado, de la república bananera de Miami, como le dicen en Cuba, de los que odian los que eran, finalmente…como ellos, como este Marco Rubio, un político conservador estadounidense de origen cubano, perteneciente al Partido Republicano y actual senador por el estado de Florida. El mismo hecho que sea conservador describe este arquetipo que quiere conservar su tan anhelado status quo.
En lo económico es el mismo desastre, por arriba de sus ya famosísimos aranceles, prácticamente está tratando de manejar su patria como fuese un negocio: si Europa no le paga más para su protección, se sale de la OTAN. Aunque si lo hace no veo como va a cumplir con su única promesa buena, la de acabar con la guerra en Ucrania.
Parece que quiera sanar el enorme déficit nacional con la cooperación forzada de las demás naciones primermundistas. Y esto que tiene tantas denuncias y demandas a su cargo que debería estar preso por Trump-oso. Su mismo eslogan publicitario make America great again es una trampa, un sofisma que, haciendo hincapié en el nacionalismo de los americanos, los hace ver lo que ya no existe: EEUU era la América, la tierra prometida que salvó la Europa de la post guerra. Ya Europa anda muy bien, su Euro es más fuerte del dólar y la globalización, con todo lo que Trump odia como el nearshoring, es un hecho que ni Dios puede cambiar.
