En el mejor noticiero mejor del área habría que hablar de lo que se pasa en el momento, de las cosas más importantes que se han pasado últimamente-de la muerte del Mencho-ay que barbaridad, lo que todo lo sabe, el Internet, en este caso empleado por Office del hombre más inteligente del mundo, Bill Gates, no sabía nada del Mencho-lo puedo deducir desde el hecho que el corrector me lo marcaba cómo error dándome varias posibles correcciones y al final dándome la posibilidad de agregarlo a SU diccionario-lo que siempre hace cuando hay esta posibilidad. Ya lo hice con términos filosóficos, pero nunca me habría imaginado que no tuviera el Mencho en su enorme diccionario…me acuerdo cuando fui a Guadalajara quedándome dos meses para la FIL-y porque creo que sea la única metrópoli del país donde me gustaría vivir-y vivía en el pent-house, piso 18 me parece, y con vista a los cuatro puntos cardinales. Me fascinaba la vista en todas las direcciones y me percaté de un fenómeno muy extraño e interesante: escuchaba como una docena de veces diarias a sirenas de la ambulancia y nunca la de policía-y la vista pronto de lo confirmó. Conclusión-había continuos enfrentamientos, pero casi nunca con la participación de la policía municipal. O digamos más simplemente que su sede es un edificio que pertenece o pertenecía en 2020 al Mencho. Ahora está sepultado en un cofre dorado en Zapopan, el municipio más rico, el centro financiero del área metropolitana. Sí, Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque son tres de los municipios principales que conforman el Área Metropolitana de Guadalajara.
Ahora el Mencho ya no es parte de la realidad, es sólo parte del pasado-de allí a una inevitable pregunta: ¿Para qué le sirvió todo el dinero y el poder que tenía? La única foto que nos enseñan desde mucho tiempo es la de un joven, serio, delgado y de buen ver; ahora y sólo ahora sabemos que murió a los 59 años.
Una pregunta similar la hice cuando el Chapo acabó preso de por a vida y en durísimas condiciones. ¿Cuál es la diferencia? Muy poca, la constante en cambio es muy grande: los dos cuando eran jovencitos, guapos y con el primer millón de dólares, digamos desde los veinte y pico años, habrían podido gozarse la vida magníficamente, ejerciendo una actividad lícita y legal o cómo hice yo-asegurándome antes todo de conocer este único planeta a mi alcance en esta única vida mía. Pero su codicia no se lo permitió, la codicia enceguecedora que el “maestro de los que saben” definía atinadamente como incurable. Así llamaba Dante Alighieri a Aristóteles.
En el caso de Carlos Slim por ejemplo o lo de otros ricachones se puede argumentar que continúan enriqueciéndose porque le gusta su trabajo, le gusta lo que hacen-más que Slim, hablemos de Bill Gates que es un filántropo y que por ende se siente satisfecho de su vida. Pero nadie de todos los delincuentes que hay se puede sentir satisfecho, sino todo lo contrario, y allí si se ve cuánta razón tenía Aristóteles.
