Michael Torresini
He repetido un sinnúmero de veces que todo lo que sentimos lo sentimos por los nervios y que ellos salen hacia todo el cuerpo a través de la vértebras que, si no están en su lugar, son la causa de todo y su realineación la única verdadera solución. Lo he repetido tanto porque es la cosa más importante de la quiropráctica-pero no creo haber aplicado tan claramente el concepto a todo. Para acabar con cualquier cosa indeseada hay que ENTENDER, antes, todo su causa, y acabar con ella. En la práctica cotidiana esto es obvio, como es obvio que si se te poncha una llanta hay que levantar la ponchadura. Pero en situaciones o en ejemplos más complejos y multifacéticos el mismo concepto aplica-y explica, por ejemplo, porque los coches alemanes son tan confiables, porque así son los alemanes. Yo estuve en Beirut en los setentas, cuando la llamaban la Paris del medio oriente, ahora es un desastre-porque los libaneses son un desastre-gente engañosa y codiciosa. El señor Chedraui es libanés, empezó con una tienda en Xalapa y miren cosa tiene ahora. ¿Por qué? Porque lo que cuenta por él es hacer dinero y nada más. Esto lo vemos en su tienda de Tierra Blanca que yo frecuento asiduamente y me quedo satisfecho porque en carnicería me conocen, he curado gratis dos empleados y si quero pechuga fresca no me tomo la molestia de buscarla usando mi nariz, sino simplemente se lo pregunto al conocido empleado. Pero a mi querido radio escucha y lectores les aconsejo que USEN SU NARIZ, SIEMPRE. Lo digo así de claro porque lo que pasa es simplemente vergonzoso, hasta asqueroso, pues al señor Chedraui no le gusta perder dinero y así sigue teniendo a la venta varios cortes de pollo en proceso de putrefacción, aunque inicial que sea. Antes vivía en Boca y compraba en el Chedraui de plaza Las América y no me parece que fuera tan mal como aquí. ¿Por qué? Porque aquí no hay Profeco, ni el civismo que hay en Boca del Río donde seguramente ya lo denunciaron y así se portan mejor.
Es la primera vez que lo digo por una gota que hizo derramar el vaso: el sábado voy, hablo con mi conocido que me informa que todavía no ha llegado el pollo fresco-esto con las vitrinas repletas de varios cortes-y me enseña unas pechugas en el banco frental y me aclara que están congeladas pero que habían llegado el lunes-y para no botarlas se congelaron. En cualquier país primermundista estas vainas llevan al bote-y aquí, pues aquí todo pasa mañana.
Otro detalle, pero inocente esta vez: de repente todas botellas de vino llevan el 25 o el 35% de descuento-aunque los precios son EXACTAMENTE los mismos. Para que vean el descaro de esta gente que se aprovecha de la ignorancia local. Una botella de Liria por ejemplo cuesta 99 pesos con o sin descuento.
