La Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Comité Estatal de Meteorología confirmaron que el fenómeno climatológico de “El Niño” se encuentra formalmente activo y muestra signos de fortalecimiento para los próximos meses. Este escenario provocará efectos directos en el estado de Veracruz, caracterizados por un déficit de lluvias durante el verano, temperaturas más elevadas y una canícula notablemente más acentuada.
Durante los últimos dos meses, las anomalías positivas en la temperatura superficial del mar en el Pacífico tropical central se han consolidado. Los modelos climatológicos estiman un 63 por ciento de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Los especialistas del Comité Estatal de Meteorología explicaron que los efectos inmediatos se resentirán entre finales de julio y agosto, periodo en el que habitualmente se desarrolla la canícula. Para estos meses se prevé un ambiente más cálido de lo normal y lluvias por debajo del promedio. No obstante, se estima que para el mes de septiembre las precipitaciones comiencen a normalizarse.
Una de las particularidades de “El Niño” es la modificación de la actividad ciclónica. La Conagua detalló que este fenómeno suele inhibir la formación de ciclones tropicales en el océano Atlántico (y por ende en el Golfo de México), mientras que aumenta la actividad en el océano Pacífico debido al calentamiento de sus aguas.
Finalmente, las autoridades meteorológicas advirtieron que los efectos de “El Niño” se extenderán a largo plazo: se prevé un invierno 2026-2027 con mayor actividad de frentes fríos, seguido de una primavera en 2027 con un alto riesgo de ondas de calor, temperaturas extremas e incendios forestales en la entidad.
