Eduardo Castro y Jair Otoniel Romero sufrieron quemaduras tras ser alcanzados por agua de vapor condensado en la planta FCC 2.
Representantes del STPRM intervinieron para trasladar a los trabajadores del sector privado al Hospital Regional de Pemex; exigen investigar si se buscó ocultar la siniestralidad laboral.
Un accidente de trabajo registrado la tarde del jueves 5 de noviembre en la planta de proceso FCC 2 de la refinería Lázaro Cárdenas dejó como saldo dos obreros sindicalizados con quemaduras de consideración, un hecho que desató severos cuestionamientos sobre los protocolos de atención médica aplicados por el personal directivo.
Los trabajadores afectados, identificados como Eduardo Castro y Jair Otoniel Romero, realizaban maniobras de rutina para desconectar una manguera de una línea de proceso cuando fueron alcanzados por un chorro de agua de vapor condensado a alta temperatura. De acuerdo con los primeros reportes, uno de los operarios habría sufrido quemaduras en aproximadamente el 60 por ciento de la superficie corporal, cifra pendiente de evaluación clínica formal.
El hecho generó indignación entre la plantilla laboral debido a que, tras la contingencia, los obreros lesionados no fueron remitidos inmediatamente al sistema de salud institucional de Petróleos Mexicanos (Pemex). En su lugar, habrían sido trasladados a una clínica médica particular en la zona.
En los seńalamientos recabados por la base trabajadora se responsabiliza a los ingenieros Blanca Soto Rojas y Rodolfo Murguía Reyes de haber intervenido en la decisión del traslado hacia el sector privado, omisión que busca ser aclarada formalmente ante la administración central de la empresa estatal.
Ante esta situación, la dirigencia de la Sección 10 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), encabeza por Jorge Alberto Wade Zúñiga, gestionó el envío de una ambulancia para rescatar a los obreros de la clínica privada y remitirlos de urgencia al Hospital Regional de Pemex en Minatitlán, donde actualmente se les reporta en estado estable bajo supervisión médica especializada.
Trascendió entre el personal sindicalizado la preocupación de que el desvío inicial a un sanatorio particular respondiera a un intento por evitar el registro del incidente en los indicadores oficiales de siniestralidad laboral de la refinería.
Por ello, la representación sindical y la plantilla de trabajadores solicitaron a las instancias competentes de la petrolera abrir una investigación interna para determinar responsabilidades administrativas o legales, así como verificar si existieron incidentes previos atendidos bajo el mismo esquema de opacidad.
Hasta el momento, la dirección general de Petróleos Mexicanos no ha emitido un comunicado oficial sobre el peritaje técnico de la falla en la planta FCC 2 ni respecto al procedimiento administrativo aplicado tras el accidente.
