El estado se ubicó en el décimo lugar nacional al concentrar el 4.19% del total de los envíos que llegaron al país.
Pese al aumento en dólares, el poder adquisitivo de los hogares receptores cayó 8.3% real por inflación y tipo de cambio.
Durante el primer semestre de 2026, el estado de Veracruz captó 1,287.8 millones de dólares por concepto de remesas, lo que representó un incremento anual del 1.2% en comparación con el mismo periodo del año anterior, según revelan cifras preliminares del Banco de México (Banxico).
Entre enero y junio de 2025, la entidad veracruzana había recibido 1,272.4 millones de dólares, lo que implica que en los primeros seis meses de este año ingresaron cerca de 15.4 millones de dólares adicionales. Con este monto acumulado, Veracruz se posicionó en el décimo lugar a nivel nacional, aportando el 4.19% del total de las divisas enviadas por los connacionales a México.
El reporte del banco central detalla una aceleración en el flujo de divisas durante el segundo trimestre del año: mientras que entre enero y marzo ingresaron a la entidad 602.9 millones de dólares, para el periodo de abril a junio la cifra se elevó a 684.9 millones, equivalente a un crecimiento trimestral del 13.6%.
A nivel nacional, la tabla de captación de remesas la encabezaron Guanajuato con 2,705.2 millones de dólares, Michoacán con 2,618.6 millones y Jalisco con 2,502.5 millones.
En el contexto nacional, el ingreso de remesas acumuló 30,759.2 millones de dólares entre enero y junio de 2026, fijando un alza anual del 3.1%. Tan solo en el mes de junio entraron al país 5,471.8 millones de dólares (un 4.2% más que en junio de 2025), ligando cinco meses consecutivos con incrementos anuales mediante 13 millones de operaciones y un envío promedio de 422 dólares.
No obstante, un análisis de BBVA Research advierte que este incremento en moneda extranjera no se tradujo en un mayor bienestar económico para las familias. Al ajustar los montos recibidos frente al tipo de cambio y la inflación, los hogares receptores en México obtuvieron en realidad un 8.3% menos de recursos en términos reales en comparación con el año pasado.
El análisis de la institución bancaria aborda además la creciente fiscalización e inspección de operaciones financieras impuesta en Estados Unidos hacia trabajadores migrantes en situación no regular. Estas medidas impactan principalmente a sectores de alta ocupación mexicana como la construcción, agricultura, hotelería, servicios domésticos y agencias de empleo.
Pese a este escenario, BBVA Research estimó que el impacto negativo sobre el flujo de divisas podría ser limitado, dado que en muchos de los hogares de migrantes conviven integrantes con diversos estatus legales, lo que permite que familiares con residencia permanente o ciudadanía estadounidense asuman la realización de los envíos hacia sus comunidades de origen en México.
