Como parte de la denominada “Operación Concurrente”, el Gobierno de México desplegó un contingente de 500 efectivos del Ejército y la Guardia Nacional en Tamaulipas, en un operativo coordinado con autoridades de Estados Unidos para combatir el tráfico de drogas y personas en la franja fronteriza.
La movilización armada incluye el respaldo de dos helicópteros UH-60 de la Fuerza Aérea Mexicana, así como tecnología con drones y sistemas antidron móviles y semifijos. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de la Defensa Nacional (Defensa) y de Relaciones Exteriores (SRE) precisaron que la estrategia abarca los municipios de Nueva Ciudad Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo y Díaz Ordaz.
De acuerdo con las dependencias federales, la acción deriva de los acuerdos bilaterales de cooperación iniciados desde febrero de 2025. Los mandos de la XI Región Militar y de la 8/a. Zona Militar entablaron comunicación directa con la Fuerza de Tarea Conjunta “Frontera Sur” de Estados Unidos para sincronizar los patrullajes, manteniendo las operaciones de cada país estrictamente dentro de su territorio soberano.
A este despliegue en Tamaulipas se suma la “Operación Sable” de la Secretaría de Marina, la cual mantiene a 159 elementos navales, 11 vehículos y dos drones resguardando el sector de Matamoros, en sintonía con las labores de 500 soldados estadounidenses estacionados en el Valle del Río Grande, en Texas.
El despliegue operativo coincide con la respuesta a un incidente de seguridad en la zona limítrofe. El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, confirmó que la sede diplomática colabora en la coordinación con las fuerzas mexicanas tras registrarse disparos contra elementos de la Guardia Costera estadounidense cerca de Garceno, Texas.
Reportes sobre el incidente del pasado 26 de septiembre señalan que personal de la Guardia Costera de EE. UU. realizaba labores de interdicción en el Río Grande cuando fue atacado a tiros desde el lado mexicano, ante lo cual repelieron la agresión. El suceso no dejó uniformados lesionados ni daños materiales.
“Tenemos la intención de patrullar ambos lados de nuestra frontera compartida, proteger a nuestras comunidades y dificultar las operaciones de las organizaciones criminales. Cualquier amenaza en cualquiera de los dos lados será atendida rápidamente”, aseveró el embajador Johnson.
Las autoridades mexicanas y estadounidenses reiteraron que este mecanismo de seguridad mantendrá comunicación directa entre mandos militares bajo los principios de responsabilidad compartida, reciprocidad y respeto a la soberanía de ambas naciones.
