Michael Torresini
Cuando vivía por la vía, cerca del único punto donde esta cruza la carretera federal, se formaban largas filas de vehículos cuando pasaba el tren-ahora las hay siempre por unos hondos baches. Repavimentaron una calle de muy escaso transito dos cuadras al norte y ¿No pueden reparar permanentemente unos baches? ¿Tienen idea los que se encargan de esto de cuantos vehículos transitan por ese punto y del daño que están causando por no reparar unos tres o cuatro baches? Esto por arriba del enorme charco que siempre está en la mera esquina a ladito de banquito de aguas y coctelería. No estamos en temporada de agua, antes de la reciente llovizna, hacia rato que no llovía, pero el charco nunca se había secado, no sé porque, lo que sé es que me parece de estar en el quinto mundo, no en el tercer; situaciones así las he vista sólo en Uganda…Así cómo solamente en África negra he visto gente reparar las calles para una propina…
Los sueldos aumentaron mucho, cuando vivía por la vía en la década desde el 2010 al 2020, digamos hasta 2015, se trabajaba todo el día por cien varo-ya no, ahora son como tres ciento diarios; aumentaron las becas, las pensiones, pero esta brutal falta de mantenimiento vial persiste férrea. Es una ofensa a la lógica, al civismo y a la ética. No me importa si es de competencia municipal, estatal o federal, lo que cuenta es tener civismo, unión, cooperación-la gran falta en todo, IP incluida: para mi ir a comprar algo en Coppel es una tortura-una ineficiencia, para satisfacer a los caprichos de Salinas Pliego que, ratero por naturaleza, desconfía de todos y te hace dar muchas vueltas para salir con tu compra.
De allí a una de mis primeras salidas al arraigarme aquí: En México lo bueno es lo que hizo la naturaleza y lo malo lo que hizo el hombre-mientras que en Canadá es al revés. En el oeste, de Calgary a Winnipeg con dos mil y pico kilómetros de la Transcanada highway toda derechita, como treinta horas de ir siempre derecho y ver nada más que pradera vacía, plana con la distancia tan grande que te vuelve ciego por no ver nada más que lo mismo, es decir nada: planicie, unos silos, unas vacas, pero más que todo espacio y espacio, una verdadera pesadilla para un agorafóbico.
Pero no hay baches, no hay topes ni perros callejeros; todo sirve y todos se fijan de todos: en los supermercados vas a la caja con el whiskey más caro sin más. Y todos se fijan de un quiropráctico, todos saben que te va a hacer, y nadie se quita la playera como hacen aquí acostumbrados a los hueseros, nadie te pregunta por una tallada. Aquí hay hueseros que desnucan a los pacientes. Y ni hablar de lo más común, de la cantidad de gente que anda sufriendo de la ciática, de dolores en todo lado porque no entiende que sea un verdadero quiropráctico. En Veracruz hay varios y la mayoría estudiaron 5 años, así como estudian en la Universidad Veracruzana en la nueva facultad de quiropráctica. En Canadá estudiamos seis años y medio; además yo empecé a ajustarme la columna desde joven por haberme caído de sentón cuando tenía ocho años. Fijasen que era 1.72 y ahora soy 1:62 por la doble escoliosis que tengo y que me obliga y realinearme, a enderezarme cada rato. Creo honestamente de ser el mejor quiropráctico del mundo-y no tengo pacientes.
