Que tu comida sea tu medicina repetía Hipócrates, el primer médico-médico y filósofo, y por ende muy sabio. Durante siglos los médicos hacían el juramente hipocrático-lo que ya no se hace creo, o de todo medo ya no se toma en debida consideración. Los médicos tienen un formidable conocimiento de farmacopea según lo que quieren los que mandan en el mundo, como la familia Rockefeller, dueña de la mayoría de las grandes multinacionales farmacéuticas… y es humanamente lógico que uno use lo que conoce-y no lo que no conocen. Y no estoy hablando de herboristería y conocimientos populares sin bases científicas, estoy hablando de lo que se llama medicina natural, estoy hablando de poner en práctica el consejo de Hipócrates-algo que sería una lástima no hacer ya que lo mejor que tenemos aquí es la tierra muy generosa que te da, para decir una cosa, una sobre cien, la Jamaica con la cual se hace la muy popular agua que, por arriba de ser agradable, es diurética e hipotensora. Te hace orinar más y te baja la presión. Para obtener esto efecto los médicos te prescriben una tiazida que, como todos los medicamentos, tiene efectos secundarios. Pero lo peor surge de otra base conceptual más importante aún, que no se debe interferir con la función de un órgano que sirve bien: si los riñones sirven bien y se quiere que sean más productivos, para expeler más sodio y calcio, se usa agua de Jamaica-o simplemente mucha agua, preferiblemente alcalina en lugar de una tiazida o cualquier otro producto químico. A lado de usar menos sal y tomar Amlodipino que inhibe la calcificación de las arterias. Hay que ir en la farmacia del Rosario donde se venden botes de cien tabletas por setenta varo y se toman dos-mañana y noche con el gasto de un peso con cuarenta centavos diarios. Pormenorizo porque en otras farmacias te venden confecciones de diez o veinte que cuestan más y no son tan fácilmente asequibles como en los susodichos botes en los cuales uno introduce simplemente un dedo con tantita saliva y saca un comprimido. A esto punto debo aclarar algo: las medicinas se toman como te las prescriben, no se puede tomar más-en lo natural en cambio, HAY que tomar más: un vaso de agua de Jamaica no te hace nada-una jarra de dos litros sí- y NO tiene efectos segundarios. Un diente de ajo no te hace gran cosa, pero cinco CRUDOS y picaditos sí-baja la presión, cura y previene cualquier infección ya sea bacteriana que viral. En un plato de lechuga, espinaca o brócoli al vapor cinco dientes de ajos se pierden y dan sabor sin molestias. De hecho, yo los voy buscando ya que la ensalada me gusta más con el ajo.
Pasado mañana me pondré a lado de los médicos y recorreré los antihipertensivos mejores más comunes.
