Michael Torresini
He dedicado mis últimas dos notas a comer según los dictámenes de la razón, según el consejo de Hipócrates cuando repetía que la comida sea su medicina y que tu medicina sea tu comida-algo que se debería hacer a mayor razón ya que esto es lo bueno de este centro agrícola donde hay una gran disponibilidad de fruta y verdura que no existe ni al norte del país, ni al norte del continente…La comida sana puede ser también deliciosa, particularmente si una persona siguiera mis consejos-modificando su gusto con sabiduría para que finalmente se goce la comida más con poca sal y poco azúcar. Todo esto tiene la finalidad de vivir mucho y sin enfermar, nada menos.
Ahora vamos a ver que es mejor hacer si uno enferma. Lo más común es tener una infección causada por bacterias; los médicos te prescriben antibióticos con la recomendación de acabar la caja, aunque los síntomas ya hayan acabado. Sin embargo, seguido vuelven y así hay que tomar otra caja hasta que tu flora intestinal, tu microbiota queda destruida-y así te dan un montón de ampolletas para reconstruir tus defensas, pues no hay que olvidar que biós en griego significa vida-es decir estos famosos antibióticos matan los organismos malos, así como los buenos, que son tu defensa. Aquí cabe perfectamente acordaros lo que siempre asevero, que la salud no es tanto la falta de patógenos, de virus y bacterias, sino la prevalencia de nuestras defensas sobre ellos. Yo, si tengo una infección no tomo antibióticos, tomo ajo-unos tres tientes crudo, picados finos y mezclados en cualquier cosa; brócoli al vapor pueden hospedar fácilmente una gran cantidad de ajo que aconsejo picar poco antes de usar para que se desarrolle su alicina, su componente benéfico.
Al igual que con los antibióticos convencionales, es posible que la infección vuelva, pero con una enorme diferencia, que el ajo no tiene ninguna contraindicación, sino todo lo contrario: El ajo picado crudo es un potente estimulante inmunológico, antibiótico natural y protector cardiovascular que reduce colesterol, presión arterial y riesgo de coágulos gracias a la alicina-de allí a mi consejo previo.
Todo lo antedicho aumenta de importancia si miramos como la medicina ortodoxa, vaya, convencional, trata el cáncer: si los antibióticos endeblecen nuestras defensas, las radiaciones de quimioterapias lo hacen mucho más: matan unas células cancerígenas y más aún nuestras defensas naturales-la perdida del pelo es la demonstración más visible, pero no la única, sino todo lo contrario. Para dar un ejemplo muy claro de lo antedicho vamos a examinar una situación común entre los varones de más de 60 años, una situación donde los síntomas son ya sea el agradamiento de la próstata que el sangrado, situación en que la causa puede ser ya sea bacteriana que cancerígena. Una de las cosas que digo más seguido, uno de los susurros de sabiduría más claro, es que nada es sin causa y si no se conoce la causa no se puede curar lo que ocurre. Pero en la susodicha situación, repito común entre los hombres de tercera edad, se puede pasar por alto esta directiva general curando las dos causas al mismo tiempo-alcalinizando y purificando todo nuestro sistema e incluyendo un gran plato de brócoli con mucho ajo picado. El limón es aniónico, produce glóbulos blancos que matan al tejido cancerígeno. Sensu lato todos tenemos cáncer, es decir tenemos unas celulitas que se vuelven locas y que las células sanas eliminan con un proceso natural llamado fagocitosis. Gran conclusión: HAY QUE RESPETAR Y AYUDAR NUESTRA MAGNÍFICA Y SABIA NATURALEZA, NO DARLE ENCIMA IGNORÁNDOLA, COMO LAMENTABLEMENTE HACEN LOS MÉDICOS QUE ASÍ SE CONVIERTEN EN SIMPLE VENDEDORES DE MEDICINAS.
