Michael Torresini
Ayer vino una hermana, de esta que visten una camisa blanca y un traje color arena; he tratado algunas de ellas en el pasado y puedo concluir que son todas cultas e inteligentes-vaya uno de los aspectos mejores del cristianismo-casi como la Cabrini-os aconsejo la película, en Netflix. La conversación fue muy fluida, entendió todo lo que le expliqué-pero siguió describiéndome los pormenores de sus molestias-así le tuve que acordar que todo significa todo y que todo lo que siente es debido a vértebras que no están en su lugar-y su realineación la única verdadera solución permanente. Si las vértebras acaban de moverse en una sesión queda, si llevan tiempo se repite la alineación unas veces para re acostumbrarlas a quedarse donde deben estar. La razón práctica de lo antedicho es la conciencia que hasta una persona muy preparada no digiere, por así decirlo, lo que le explico porque sus propias molestias se lo impiden-momentáneamente si es inteligente como la susodicha hermana, ni a repetirlo tres veces como la señora que me texteó declarándose desesperada por dolores de espaldas que las aquejan desde veinte días; me habló para que le encuentre otra medicina ya que había probado Doloneurobión y otras sin resultado alguno. Le mandé el folleto que lo explica todo, se lo envié tres veces, y al final me dio las gracias-pero no la he vuelto a ver. ¡Será masoquista? Pero pasemos a algo más interesante:
En la región de Lorena, Francia, dos científicos (Jacques Pironon y Philippe De Donato) buscaban metano bajo el suelo. Introdujeron una sonda especializada a 3.000 metros de profundidad. Lo que encontraron no fue combustible fósil común, sino algo que la ciencia creía imposible en esas cantidades: Hidrógeno Blanco.
No es hidrógeno producido en fábricas (que consume mucha energía). Es hidrógeno natural, puro y, lo más importante: inagotable.
Este descubrimiento cambia las reglas del juego global:
– Es la energía más limpia existente: al quemarse solo produce agua.
– Se estima que solo en ese depósito hay 46 millones de toneladas (más de la mitad de la producción mundial actual).
– No requiere procesos industriales costosos para crearse, la Tierra lo genera continuamente.
– Podría costar menos de 1 dólar por kilo, destruyendo el mercado del petróleo y el gas tradicional.
Estados Unidos, Australia, Mali y España ya han comenzado la carrera silenciosa. No estamos hablando de una alternativa más; estamos hablando del ‘Santo Grial’ de la energía que ha estado bajo nuestros pies todo este tiempo.
La pregunta ya no es si cambiaremos de energía, sino qué potencias dominarán este nuevo orden mundial.
Fuentes:
Fuentes Verificadas
CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica de Francia)
