Michael Torresini
Las metáforas para describir a un hombre por medio de las características típicas de animales son muy frecuentes y efectivas: se dice que un hombre es un toro para indicar su fuerza, que es un águila para indicar ya sea su excelente vista que su acumen o que es un zorro o un zorrillo, derivado desde el hecho que el zorro es muy listo. Y es quizá más común aún decir que un hombre es un burro para indicar que es menso, tapado o estúpido-lo que difiere brutalmente desde las características del animal. Un caballo puede ser muy hermoso, muy rápido e inteligente, pero no tanto como el asno que de hecho es todo lo contrario de lo que se usa para estas comunes y desatinadas metáforas. El burro es un filósofo; por ejemplo, un caballo reacciona de impulso, espontáneamente-un burro lo piensa dos veces-lo que lo hace un animal ideal para trasporte en terreno selvático. El burro, que se una como metáfora de la estupidez es en realidad uno de los animales más inteligente.
Pero la razón por la cual dedico esta verdadera apología a los burros es que nos ha servido más que cualquier animal durante siglos para el trasporte de humanos como de mercancía. Este comentario se me ocurrió por una noticia, algo atinado a un noticiero: La Feria de Zongolica que se celebra del 1 al 10 de mayo de 2026. Allí los servicios de los burros siguen siendo una realidad cotidiana sin la cual los lugareños no podrían sobrevivir. Pero el rasgo peculiar, especial del burro es que tiene una memoria increíble y una consecuente habilidad para recordar caminos-de allí a su uso para el correo cuando y donde no había otra forma de comunicación. García Márquez por ejemplo habla de “las mulas del correo”, una mezcla de asnos y caballos que conserva la inteligencia del burro y le da más fuerza y tamaño. Pero creo que ya se están aburriendo con este tema, así que usaré un chascarrillo para motivarlo. Una compañía de construcción estaba abriendo el paso en la selva para conectar un pueblo a otro. Durante las labores un lugareño se estaba interesando mucho, así que el ingeniero le expresó su agradecimiento para su interés en su trabajo, al que le preguntó cómo conectan ellos un pueblo a otro-y el lugareño indicó precisamente la habilidad de los burros al respecto contestándole que usan un burro para encontrar el mejor camino. Así que el ingeniero le pregunta: y si no encuentran un burro ¿Qué hacen? -pues en este caso llamamos un ingeniero, le remató el buen hombre.
