Michael Torresini
Pacientes entran y me dicen que tienen el nervio asiático-al que yo remato, yo también, como todos, tengo el nervio ciático, que es el nervio más grueso que tenemos, mientras el tibial es tantito más delgado, pero más largo-y el peroné más chico. Estamos hablando de los tres nervios principales que bajan desde la parte lumbar-la parte baja, de la columna y, recorriendo toda la pierna, acaban en el talón. Mi trabajo me fascina cuando uno acaba de lastimarse-se cayó de una palmera, lo tumbó un burro-somos en los campos y estas ocurrencias son frecuentes-y por mal que esté, entra en muletas porque dos vértebras desplazadas están oprimiendo los nervios que acaban en el talón, y sale corriendo con un sonoro crack producido por la realineación de las vértebras que causaban el dolor.
En Canadá un doctor en quiropráctica estudia tantito más de un médico porque hacemos mucha práctica y tenemos que conocer todo el sistema musculo esqueletal-todos los huesos y todos los nervios. Yo llegué en Canadá a enseñar filosofía, no a estudiar quiropráctica-lo que pasó es que por un lado no me gustó enseñar filosofía a gente que confunde la realidad con la tangibilidad, y por el otro me fascinó la quiropráctica que en la culta Europa de los 80s ni sabíamos que fuese. Pormenorizo porque me acuerdo desde chamaco de la gente, gente culta, muy culta a veces, que decía tener la ciática que se acostumbraba a aguantar estoicamente simplemente porque así se acostumbraba a pensar-y la costumbre es la gran traba del pensamiento-hasta a obligar gente culta e inteligente a aceptar la ciática como una maldición de Dios. Lo digo no solamente porque es curioso e interesante este vacío mental en mentes que trabajan muy bien, sino también para que mis pacientes de rancho me perdonen si me enojo cuando, después de haberlo repetido unas veces, todavía no le queda claro que todo lo que sentimos lo sentimos por los nervios y que todos los nervios salen desde la columna hacia todo el cuerpo a través de las vértebras que, si no están en su lugar, son la única causa de todo problema y su realineación la única solución. Esto lo explica todo: el problema no origina en los nervios sino el las vértebras que los tocan, oprimen, pellizcan…De allí a otro problema que la gente no entiende fácilmente: es totalmente inútil analizar las innumerables maneras de estar mal, es una tortura masoquística e innecesaria-y que conlleva a la dificultad de entender lo único que cuenta: que las vértebras estén en su lugar, nada más cuenta. No importa como se llama esto o aquel nervio, lo único que cuenta es acabar con la causa de toda molestia remetiendo las vértebras donde deben estar.
