sábado, febrero 14, 2026
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LO ÚLTIMO

DE FILOSOFÍA Y COSAS PEORES

 

Michael Torresini

 

Ayer se cumplió un siglo desde el robo más famoso, lo de la Mona Lisa-o La Gioconda, que es lo mismo y que aclaro ya que ya me han hecho preguntas al respecto. El robo tuvo mucha resonancia porque se pensaba que hubiese sido cometido por el joven Picasso, el papá del cubismo que en pintura consiste prácticamente en la abolición de la tercera dimensión. En pintura tuvo mucho éxito, en literatura sólo un poco, y la supresión del pretérito fue su efecto más notorio. El irlandés James Joyce siendo un ejemplo.
Pero al final se descubrió que estas imputaciones eran falsas y se llegó al verdadero culpable, un italiano que trabajaba allí y que se llevó el cuadro bajo su abrigo sin problema alguno-aunque fue después aprendido con su Gioconda en Italia y se aclaró que no lo había robado por ganancia, sino para devolverlo a su patria. Vaya, le dieron sólo siete meses de cárcel-esto bajo la creencia que fue Napoleón Bonaparte que se robó la Gioconda-lo que luego resultó falso; pero en el entretiempo la vox populi empezó a circular esta que los italianos no son todos ladrones, pero Bonaparte sí…
Yo vi la Gioconda en los 70s: uno entraba al Louvre sin ni más, se encontraba en enormes salones con enormes cuadros colgados a las paredes-baroco holandés, francés, etc. No había casi nadie, luego se llegaba a otro salón lleno de gente, todas alrededor de un cuadrito de poco más de medio metro de ancho. Los demás cuadros uno los podía tocar, quizá en puntillas, la Gioconda no, pues tenía un cordón a su rededor, un semicírculo con radio de como un metro: se podía ver muy bien, pero no tocar. Y ahora llega la razón por toda la nota: me puse derechito en frente mirándola fijamente en los ojos, me corrí hacia el lado derecho y el izquierdo, siempre mirándola en los ojos y ellas siempre me miraba, en todo momento.
Luego escuché de la Gioconda cuando Gilberto la vio, pero ya muchos años después, cuando había mucho más protecciones y colas. Luego le echaron sopa encima, etcétera y ahora el pobre Macron no sabe si moverla en un salón más seguro, o qué…
Lo cierto es que Leonardo fue el más grande polímata de toda nuestra historia-incursionó en toda área del conocimiento-desde la anatomía humana a maquinas para volar-de allí a lo que quizá me gusta más del artista, sus diseños. Para ilustrar la anatomía o cualquier máquina hay usar un lápiz, pero él los usó también para retraer una cara, como la de un muchacho que grita, tan realística que te parece escucharlo. Una enorme discrepancia entre la cantidad de gente que visita la Gioconda y la poquísima que visita Il Cenacolo, o La última cena, un fresco en el muro de Santa Maria delle Grazie, una pequeña e insignificante iglesia en el centro de Milán. Está en todas las casas de los mexicanos, pero nadie sabe donde está, y ahora alguien lo sabe…

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