Michael Torresini
El uso del código QR se está difundiendo en las tiendas y más en los aeropuertos, donde se usa aquí en México ya desde varios años, pero siempre hay el otro lado de la moneda que es que la gente, los jóvenes más, pero no sólo ellos, estén siempre con un celular en mano. Hoy en el gimnasio vi a un joven sentado y cabizbajo así que resultó directa e inevitable la visión de la increíble rapidez con la cual digitaba. Si se usa este bendito idioma que tenemos de esta manera, si lo maltratamos para poder digitar más rápido, si llegamos al punto que ni nos acordamos lo que nos enseñaron en la escuela que ya no se necesita por esta digitalización ubicua, y al mismo tiempo no leemos ningún buen libro, no vemos ninguna buena película, nos vamos afeando, entorpeciendo, dejando la cultura y la inteligencia para hundirnos en las habladurías de la vida cotidiana-y hasta el metaverso, como el niño de diez años que mató a su madre porque no quería comprarle el aparato, y tal era el deseo que lo ordenó por Amazon de una vez. Una pregunta se impone: ¿La habría matada si se hubiera negada a comprarle una bicicleta? Es una pregunta más importante e inteligente de lo que podría parecer…
Dejar la belleza que resplandece de lo que es, para hundirnos en lo que no existe siquiera-cuando el universo, lo que existe, desde las galaxias a una flor, el arte, la literatura, los poetas, así como la música clásica, que a su vez se hace más bella aun si entendemos su historia, cómo empezó, en Cremona a mediados del mil seiscientos, con el primer violín de Amati, maestro de Stradivarius-y en Padua a sólo cien kilómetros, cuando Cristofori creó en piano, años después…Y que tal acerca de una película que te produce catarsis como lo que producían las grandes tragedias griegas, esta purificación del espíritu que minimiza preocupaciones y temores frente a la fuerza de una situación altamente dramática-puede ser de felicidad o de tristeza no importa, lo que importa es su fuerza de representar la naturaleza humana, la REALIDAD en todos sus aspectos más arcanos y recónditos. Así se vencen los premios a la biennale di Venezia y de Cannes. Y así se puede galardonarse con el Nobel como lo que dieron a GGM, por haber sabido describir toda la historia de Colombia sin usar un solo dato real o histórico-sino metáfora y alegoría. Como el mar que se pone áspero, que se altera… ¡¿Vamos a olvidar todo esto para ver lo que no existe y seguir al compás de la moda, escuchando música que parece un martillo neumático?! Los romanos eran muy sabios-y si no le interesa la sabiduría, os brindo la acción-conquistaron todo el mundo conocido. Y esta misma gente llamaba el conocimiento, la cultura el máximum bonum, el bien máximo
