Michael Torresini
Anoche, merodeando entre refranes sabios, vi un decálogo de Cicerón que decía: el pobre trabaja; el rico explota su trabajo; el soldado defiende los dos; el contribuyente paga por los tres; el vividor descansa por los cuatro; el borracho toma por los cinco; el banquero explota los seis; el abogado engaña los siete; el médico mata a los ocho; el enterrador entierra a los nueve; el político vive de los diez. Y HOY EN DÍA, DESPUES DE DOS MIL AÑOS, NO HA CAMBIADO NADA.
No ha cambiado nada yo creo porque la naturaleza del hombre no cambió, procrastinando el modus operandi que brota desde nuestra codicia, egoísmo y prepotencia-rasgos intrínseco a la naturaleza humana. Francia es la nación latina más civil-más de Italia, España, etc. Pese a esto todavía aplica lo que dice Cicerón, aunque en medida menor. Pero en el anglosajón, en su epitome como Suecia, el civismo aplaza estos rasgos bajos de naturaleza del hombre y los remplaza con la moral inculcada desde la primaria que te enseña a portarte bien. Veamos el decálogo de Cicerón en Suecia: Los trabajadores son los jefes y el empresario gana si se lleva bien con ellos. Ya el panorama cambia de manera contundente. El soldado defiende a los dos, al igual. El contribuyente paga para los tres-y en Suecia más que alibi-que en latín con una sola palabra expresa en otro lugar, pues en Suecia los impuestos son muy proporcionales a lo que uno gana-desde nada si ganas poco hasta al 70% si ganas muchos.
Corría el año 1975, estaba en Suecia y manejaba rápido. Me paró la poli y me preguntó cuanto gano al mes, yo di un monto razonable; eran las dos de la noche, llamaron a un juez que por esto siempre está y que determina el monto de la multa no sólo de la gravedad de la infracción-lo que la poli misma puede hacer, sino también según cuanto gana el infractor. Así era Suecia hace medio siglo. Y México ¿Cuándo lo será? De hecho, entre todos los temas creo que este sea lo peor en cuanto a eficiencia de la ley. En todo el primer mundo un poli te infracciona y tú la paga porque si no pagará más-hasta la cárcel. Aquí no hay tal. Y en ausencia de un sistema efectivo para obligar los infractores a pagar, la vaina se soluciona entre el agente y tú. O paga o vas al corralón y pagará más. En ningún país civil te pueden quitar el coche a menos que no sea robado; aquí te lo quitan encarcelándolo en el corralón para sacarte más dinero.
