Michael Torresini
En México se celebra la libertad de expresión cada 7 de junio, para reconocer el derecho de todas las personas a opinar y compartir ideas libremente. Es un pilar esencial de la democracia y la participación ciudadana. Lo digo sólo hoy por haber dedicado las notas antecedentes a la expresión per se. Per se es latín y significa en si misma; ya produje el ejemplo más contundente de la eficiencia semántica del latín con Mutatis Mutandi que se traduce con algo cómo “una vez hecho los cambios típicos del idioma”. Me acuerdo que antes lo había traducido con seis palabras-seis contras dos; ahora me salieron ocho nada menos. Por ejemplos las palabras de origen latina son iguales en todos idiomas, Mutatis Mutandi.
He dicho que estudié latín como materia principal de 10 a 18 años-uso los números para simplificar la cosa sin incurrir en los diferentes nombres-secundaria y bachillerato aquí o liceo cómo se llama en Italia y Francia-donde tiene el mismo nombre, Mutatis Mutandi. Liceo y Lycée, en Italia y Francia.
Pero lo más interesante es que no hablo latín, lo entiendo y hablo parcialmente por la muy simple razón que no nos enseñan el vocabulario, sino el número de palabras suficiente para poder aprender la gramática y, más de todo, la sintaxis que es una verdadera obra maestra que permite precisamente decir mucho con pocas palabras que, finalmente, es lo que llamamos la buena retorica.
Vamos ahora a una de las cosas que digo más seguido, una de las pocas que todos entienden fácilmente-que para obtener cualquier cosa son necesarias dos cosas-habilidad y voluntad. Que la gente, aún de un ranchito, tenga la voluntad de expresarse es garantizado por la misma naturaleza humana, el problema es que no tienen la habilidad por su escasa cultura-que se puede mejorar fácilmente leyendo cualquier cosa bien escrita, noticias incluidas, pero expresadas por palabras, no imágenes que, valiendo mil palabras por su eficiencia semántica, prescinden del uso del celebro. Semanteyen en griego significa precisamente significado. Y los centennials que están siempre con el celular en mano son un perfecto ejemplo, ya no estoy hablando de gente que simplemente se formó en los campos y que por ende limita su habilidad retórica, estoy hablando de los jóvenes y no sólo adolescentes sino hasta los treintas que nacieron bajo el dominio del Internet y que aprendieron lo poco que saben por medio de imágenes.
Quizá el mejor ejemplo live es lo de mis pacientes que demoro dos minutos a curar y tengo que hablar media hora para que entiendan porque tiene lo que tienen y cómo los voy a curar. La causa es de doble filo: una es simplemente debida al hecho que no saben que sea la verdadera quiropráctica y la confunde con los hueseros pidiéndome una tallada…pero aparte esto que no es culpa de nadie, no entienden porque no acostumbran a gente que se sabe expresar, que dice mucho con pocas palabras, no acostumbran a esto y así cuando digo que trabajo todos los días me preguntan si trabajo el sábado o el domingo.
Pero lo peor de todo es que cuando me salgo con mi pequeña obra maestra de retórica, repito, lo que permite al hombre decir mucho con pocas palabras, no me entienden por ser acostumbrados a escuchar la gente que no sabe expresarse. Todo lo que sentimos lo sentimos por los nervios y todos los nervios salen desde la columna hacia todo el cuerpo a través de las vértebras que, si no están en su lugar, son la causa de todo y su realineación la única solución.
