Michael Torresini
Los esfuerzos de nuestra presidenta y su equipo en el combate a las drogas fueron excepcionales. Nunca se habían incautado tanta droga y se habían encarcelados tantos delincuentes en la historia de México como en los primeros meses del mandato de Claudia Sheinbaum. El mismo Trump y miembros de su equipo clasificaron los resultados como “reasonables”, lo que me hizo razonablemente esperar que los aranceles serían mínimos, pues por esto se postergaron, para ver estos resultados.
Esto por arriba del hecho que desde el 1997, desde la administración de Zedillo, he aclarado que EEUU no tiene absolutamente ningún derecho a exigir-a 32 naciones independientes cómo hacía en aquel entonces, cooperación en el combate a las drogas, pueden sólo pedirlo no exigirlo, lo que aclaré con la forma más contundente de la razón humana, un simple silogismo: Premisa mayor: cualquier producto se hace según la demanda; premisa menor: EEUU son la demanda; conclusión apodíctica, irrefutable y obvia: EEUU son la causa de su problema-un problema causado por la yuxtaposición de dos factores principales: mucho dinero y poca cultura, poca unión familiar, vaya, poco amor-y una consecuente deuda de vida no vivida aplazante que los empuja a buscar alivio en los opioides, las peores y más adictivas drogas en el planeta.
En 1985 estaba un par de meses en Tailandia, en Chang May la segunda ciudad, en el norte; me fui con otros turistas encima de elefantes a ver el famoso triángulo de oro-Tailandia, Birmania y Laos, donde había los más grandes cultivos de amapolas del mundo. Y en la actualidad esta área sigue siendo la de mayor producción, ni Trump la menciona porque no tiene caso poner aranceles a una importación ilegal si no hay ninguna importación legal…
Donal Trump se ha vuelto el enemigo público número uno-y no sólo para México, Canadá, etcétera, sino también por su propia patria: Los especialistas Kenneth Smith Ramos y ex negociador del T-MEC, y Carlos Bautista, experto en comercio internacional, coinciden en que la medida es un “enorme balazo en el pie” para la economía de ambos países. Smith Ramos advierte que la industria estadounidense depende de los insumos provenientes de México y que el único ganador de esta decisión es China.
Lo único que estás haciendo Trump es lesionar la competitividad de Estados Unidos y el único país que sale beneficiado de esto es China y nuestros principales competidores a nivel mundial. Entonces ésta es claramente una decisión política que toma el presidente Trump con objetivos que tienen que ver con lo que ya sabemos en materia de lo que exige en términos de política exterior sobre migración y seguridad y, al final del día, poniendo en riesgo el acuerdo de libre comercio más importante que tiene Estados Unidos y, obviamente, un pilar de la economía norteamericana”.
Smith Ramos subraya que la imposición de aranceles es una violación directa del acuerdo, lo que permitiría a México recurrir a mecanismos de solución de disputas bajo el capítulo 31 del tratado, como se hizo en 2018, cuando, en su primera administración al frente del gobierno de Estados Unidos, el presidente Donald Trump también intentó poner aranceles a productos de exportación mexicanos. Esto es claramente una violación al acuerdo que prevé revisiones en 2026 y terminación en 2036. Sin embargo, un fallo a favor podría tardar hasta dos años, por lo que México tiene otra opción: podría aplicar represalias inmediatas a productos estadounidenses, cómo ya hizo Canadá y buscar otros destinos para nuestras exportaciones cómo acaba de decir nuestra presidenta.
