Michael Torresini
Me he burlado de todas las sandeces que salen en el noticiero de Edge que siempre te decían que pasa si comes un plátano al día, o una manzana o cualquier cosa-o voladas como hasta a que año puedes tomar café o cerveza, etcétera. Pero siempre hay el famoso otro lado de la moneda y ahora ya no se ven estas estupideces como antes porque el espacio está acaparrado por el Trumposo que hace chispas, produces relámpagos y tempestades: se peleó con los jefes de cada país europeo, particularmente con Macron, el buen jefe de Francia. Convenció a Zelensky a darle la mitad de sus recursos naturales para proteger Ucrania y continua con su cacería a los inmigrantes ofreciendo mil dólares a quien delata uno… Abolió toda ayuda contra el cambio climático, a la OMS, etcétera…Parece imitar a Hitler con el hombre más rico del planeta al cual ya besó los pies-y maltrata a todos-los que puedes, a China mucho más que a Rusia, a la cual en cambio hizo un favor retirándose hasta desde la OTAN ya que los países a los cuales brindaba protección no pagaron por ella. Claramente, lo único que cuenta para Mr. Trump es el dinero.
Podría continuar o simplemente llegar a la clara conclusión que está tratando de resanar la economía americana y su enorme deuda exterior a costa de cualquier cosa dejando ética, cooperación y justicia social a lado. Nunca en nuestra historia se ha hablado tanto, se ha escuchado tanto acerca de los aranceles-una fuerza tremenda que tiene Trump por el muy simple hecho que todo el mundo exporta y quiere exportar a EEUU-particularmente países con una mano de obra y costes de producción más baratos-lo que incluye toda América Latina, después del gigante asiático que exporta a todo el mundo, América Latina incluida.
Uno de los chispazos más común que hay en los Estados Unidos reza “in God we trust, everyone else pays cash”. En Dios confiamos, todos los demás pagan en efectivo. Trump es la realización empírica de esto, cuando el dinero se vuelve la deidad y todo lo demás se pone en cola.
El otro lado de la moneda aquí es que, por la misma razón, para sanar la economía corrió más de cien servidores públicos y sigue haciéndolo con esta nueva institución creada por su cuate Elon Musk, su maestro de economía que exige cinco logros a cada empleado de la administración pública en un tiempo determinado y tiene la eficacia de poner a trabajar duro a los que el estado paga.
Pero lo peor de todo de Trump es su afán de ampliar el poder de EEUU: Canadá el estado 51, control del canal de Panamá y adquisición de Groenlandia-que me acuerda que Alaska fue comprada a los rusos por cien millones de dólares, una limosna considerando sus recursos naturales y bellezas.
Ya fue comparado a Hitler y a Napoleón este nuevo presidente, y quizá por esto que no se mete tanto con Putin, pues la historia es la gran maestra y Rusia prevaleció con los dos.
